¿Qué se puede hacer con el dinero?- II Parte

Enseñar a ganar dinero

Una manera eficaz de enseñar el valor de las cosas es poner al hijo en la situación de poder ganar dinero de tal manera que pueda relacionar el esfuerzo que pone con los resultados obtenidos. Ya hemos dicho que a veces no es fácil encontrar estos trabajos pero si es posible, en un ambiente adecuado, puede ser muy útil.

También es posible que los hijos ganen algún dinero en la familia. Desde luego no conviene gratificar la realización de actividades que corresponden a su deber habitual. Por ejemplo, suele ser contraproducente pagar las calificaciones buenas que traen del colegio o el cumplimiento de encargos en la casa. Sin embargo, puede considerarse razonable, o incluso educativo, gratificar algún esfuerzo especial. Por ejemplo, el pintar una habitación, arreglar el trastero, limpiar ventanas u ocuparse de los hijos de algún hermano mayor.

 El fin principal de este planteamiento es que el hijo valore el esfuerzo que le ha costado en relación al dinero que le han dado y a su vez, relacionar esfuerzo-dinero, con lo que cuestan las cosas que quisiera adquirir. La desproporción les va a sorprender tan desagradablemente como a nosotros y hará que nos comprendan mejor. También encontrará mayor satisfacción en una adquisición si ha tenido que esperar y esforzarse para lograrla.

 Enseñar a gastar el dinero

El problema de cómo gastar el dinero es muy diferente de acuerdo con la procedencia de los ingresos.

Si los padres habitualmente entregan cantidades importantes de dinero a sus hijos es probable que lo gasten caprichosamente.

Si no reciben una orientación sobre la manera en que pueden utilizar su dinero, también puede suceder lo mismo. Los padres pueden controlar el dinero que ellos aportan pero es más difícil controlar ingresos obtenidos o por trabajo o fuera de la casa o de los abuelos u otros parientes.

 En todos los casos hará falta una orientación.

 Los tipos de preguntas que se pueden hacer los hijos respecto al gasto de su dinero son:

  1. ¿Cuál es el motivo real del gasto?
  2. En caso de no adquirir tal objeto, ¿te sentirías muy triste? ¿Por qué?
  3. ¿Has pensado en alternativas menos costosas antes de determinar el gasto?

David Isaacs y María Luisa Abril- “Familias Contra Corriente”

Colección Hacer Familia

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