Las críticas

Las personas que tienen dominio sobre sus palabras, nunca ofenden a nadie. Tampoco ellas se dejan humillar. El modo de comunicarnos entre nosotros es decisivo.

La comunicación asertiva es la única que permite dar y recibir a cambio lo que es necesario, respetando los límites propios y las necesidades del otro. Muchos de los problemas que nos encontramos en las parejas se derivan del desconocimiento de las necesidades afectivas y emocionales del otro. Es una pregunta que hay que plantear con cierta frecuencia. ¿Hay algo que estás echando de menos? Si fuésemos capaces de estar así de atentos a las necesidades del otro, evitaríamos las constantes críticas.

En todas las parejas existen temas conflictivos crónicos: el reparto de las tareas domesticas, las decisiones que conciernen a la educación de los hijos, la gestión de las finanzas, las relaciones con la familia política, los conflictos acerca del tabaco, el alcohol, etc. Ninguna relación afectiva duradera se libra de conflictos crónicos. Es más, la ausencia de conflictos es señal de distancia emocional lo que excluye toda verdadera relación. No hay nada que afecte tanto a nuestro cerebro emocional que la distancia o la indiferencia de aquellas personas a las que estamos apegados: nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros padres.

Es interesante la relación entre lo que somos capaces de pensar, de lo que se ocupa nuestro cerebro cognitivo, y lo que llegamos a sentir, de lo que se ocupa el cerebro emocional. En muchas ocasiones, sobre todo los varones, se inundan de emociones, se ahogan en ellos y sólo son capaces de ponerse a la defensiva. Muchas mujeres también funcionan así. No intentan buscar una solución o una respuesta que calmaría la situación. Este sistema provoca relaciones tan conflictivas que uno de los dos se retira como un animal herido.

Si el modo que tenemos de comunicarnos con nuestra pareja no nos ha dado resultado, necesariamente hay que plantearse por qué es así y cambiarlo. Un modo eficaz de comunicarse suele ser sustituir la crítica por la expresión de los sentimientos. En lugar de decir: “Sois unos desastres, desordenados”, explicar: “Yo necesito orden a mi alrededor para sentir paz. Así me siento mal”. Ante la expresión de lo que sentimos los demás pueden reaccionar con respeto, sin embargo, ante las críticas la tendencia es defenderse.

El segundo modo eficaz de comunicarse es plantear situaciones objetivas, describirlas, sin juzgar al otro.

Normalmente, decir lo que pensamos del otro no vale para nada, sin embargo, mostrar los sentimientos a pesar de descubrir nuestra vulnerabilidad es algo que el otro no puede cuestionar y si le interesa esa relación le damos pie a restablecerla.

 

Mónica de AYSA- Master en Matrimonio y Sexualidad
Artículo tomado de la revista Hacer Familia,  No. 218.

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