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Menores y el teléfono móvil

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Artículo escrito por Oscar González de El Blog de Oscar González

Es un tema en el que los padres nos sentimos bastante desorientados y perdidos. No sabemos qué hacer ni de qué forma actuar. Todo son interrogantes: ¿cuándo le compro el dichoso teléfono?, ¿a qué edad deberían empezar a usarlo?,  ¿cómo puedo ayudarle para que haga un buen uso?, etc.  Esto tiene una sencilla explicación: somos la primera generación que tenemos que educar en el uso del teléfono móvil. Aquí no tenemos referentes, no podemos educar y hacer lo que hicieron con nosotros de ahí que surjan dudas, miedos, conflictos, etc.
Los estudios e investigaciones recientes nos indican que los niños suelen tener el primer móvil entre los 9 y los 12 años. Puedo corroborar este dato a través de mi experiencia pues observo a diario que el móvil se ha convertido en el “regalo estrella de la comunión” y en el “regalo de reyes” cuando van a sexto de primaria. Como puedes comprobar, estamos iniciando a nuestros hijos en el uso del móvil a edades muy tempranas sin tener ninguna necesidad ni la madurez para hacer un buen uso del mismo. Nosotros, los adultos les estamos creando esa necesidad.
Compramos el teléfono con la justificación de que es para tenerlos localizados pero ellos no tienen el mismo concepto y el uso que le dan al móvil es bastante distinto al del motivo por el que se lo hemos comprado. Además, en muchas ocasiones el único control que tenemos sobre el teléfono es el referido al gasto, desconociendo por completo lo que pueden llegar a hacer nuestros hijos con un móvil en el bolsillo…
No sé hasta que punto muchos padres son conscientes de lo que hacen al poner unSmartphone en manos de un niño de 9 años e incluso más pequeños. Porque sí, los niños ya no se conforman con un simple teléfono que emita y reciba llamadas, SMS, etc. quieren un móvil de última generación con cámara de fotos y vídeo, juegos, aplicaciones, MP3, acceso a Internet, etc. Es decir, estamos poniendoun ordenador en el bolsillo de nuestro hijo con el peligro que esto supone ya que pueden acceder a Internet desde cualquier lugar (si no tienen tarifa de datos tranquilos que ya se encargarán de buscar un punto de acceso Wi-fi para poder hacerlo y así conectar Whatsapp, Tuenti, Facebook, etc.)
Los expertos recomiendan algunas características que debería reunir un terminal dirigido a niños de estas edades:
·       Capacidad para programar cinco o seis números en la agenda.
·       No debe permitir llamadas indiscriminadas.
·       No debe permitir el acceso a Internet.
·    No debe permitir recibir llamadas de números que no están incluidos en la agenda (los padres introducen los números en esa agenda y luego la protegen con clave).
·      No tener bluetooth.
A medida que vayan creciendo podrán tener terminales más sofisticados, con las prestaciones que he mencionado anteriormente siempre y cuando sean capaces de hacer un uso responsable del mismo. Por tanto, ha de estar regido por normas establecidas por los padres acaso acordadas con los hijos.
Adolescentes
En cuanto a los adolescentes tenemos que tener en cuenta que el móvil se ha convertido en una extensión de ellos mismos (de su propio “yo”). Muchos adolescentes lo consideran imprescindible para sus vidas, para sus relaciones sociales ya que a través del móvil vía Facebook, Twitter, Whatsapp, etc. cuentan lo más importante de sus vidas. Les ayuda a sentirse miembro de un grupo (sentido de pertenencia), es decir a lo que son: jóvenes entre jóvenes. Les conduce a lo que Javier Urra denomina una “hermandad virtual” que se basa en el contacto con los demás, que los demás cuenten con ellos…
¿Por qué tanta preocupación?
Existe tanta preocupación en torno a este tema del móvil porque encontramos conductas de riego asociadas al mal uso del mismo. Hablaré de ellas con mayor profundidad en futuros artículos del blog. Estas conductas son:
–       Adicción al teléfono móvil (3 de cada 10 jóvenes son adictos al teléfono móvil)
–       Sexting
–       Ciberbullying
Educar con el ejemplo
De poco sirve que hablemos a nuestros hijos del uso del móvil si los “adictos” y los que hacemos un uso incorrecto del mismo somos nosotros. Tenemos que darles un buen ejemplo y hacer un uso adecuado para poder transmitirlo a nuestros hijos que aprenden mucho más por lo que ven que hacemos que por lo que les decimos: educamos con el ejemplo y, por tanto, debemos ofrecerles un buen ejemplo.
Pautas para un uso responsable y seguro del móvil
A LOS PADRES
  • Tenemos que comprarle el móvil a una edad y una maduración adecuada, teniendo en cuenta también su entorno de amistades.
  • Debemos dejar bien claro a nuestros hijos lo que pueden hacer y lo que no pueden hacer con el móvil.
  • No utilizar el móvil como castigo o recompensa.
  • Si el teléfono es de contrato, controlar las llamadas y el consumo y compartir esta información con los hijos para que sean sabedores del coste.
A LOS HIJOS
  • No deben responder llamadas con número oculto.
  • No facilitar su número a extraños (tampoco el número de sus amigos).
  • No guardar datos personales en el móvil.
  • No compartir imágenes que les envían sus amigos con terceros, sobre todo si son de carácter personal o íntimo.
  • Evitar enviar fotos personales.
  • Si son víctimas de ciberbullying deben guardar los mensajes de texto y emails.
  • Si reciben imágenes pornográficas o con agresiones tienen que entregarlas a sus padres o profesores.

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Fracaso ¿escolar o familiar?

Artículo escrito por Oscar Gonzáles de El Blog de Oscar González.

El otro día navegando por Facebook encontré una imagen con un sencillo texto que me llamó muchísimo la atención. Inmediatamente me dispuse a compartirla en Twitter (lo bueno hay que compartirlo siempre). Me impactó e hizo que reflexionara sobre el modo en que solemos abordar el tema del fracaso escolar. La imagen es la siguiente:
Creo que el texto muy significativo y clarificador. Debe hacer que nos planteemos muchas cosas como, por ejemplo, el papel decisivo que juega la familia en el fracaso o éxito escolar. Estas son mis reflexiones al respecto (son una ampliación de un artículo que escribí ya hace un tiempo para la Revista Universo UP de la Universidad de Padres de J.A.Marina):
El fracaso escolar es uno de los grandes problemas que está sacudiendo nuestro sistema educativo actual. En nuestro país (España) aproximadamente uno de cada cuatro niños fracasa en sus estudios con las dificultades y consecuencias que esto acarrea. Cuando hablamos de fracaso escolar hemos de tener muy en cuenta lo que afirma la frase de la imagen anterior: que TODOS y cada uno de los integrantes del sistema educativo debemos asumir nuestra parte de culpa y responsabilidad en el problema. Pues como muy bien destaca el texto: FRACASAMOS TODOS LOS ADULTOS QUE ESTAMOS A SU ALREDEDOR porque cuando hablamos de fracaso escolar las miradas no pueden dirigirse únicamente a la escuela, hay muchas cosas que están fallando…
Me gustaría entrar a analizar el problema del fracaso escolar desde el punto de vista familiar ya que, en mi opinión y según los estudios e investigaciones recientes éstas son una pieza clave y fundamental para prevenirlo y abordarlo. Tomando como referencia el interesante documento PISA in focus nº10(2011) donde se destaca que “la mayoría de los padres saben que dedicar más tiempo a sus hijos e implicarse de manera activa en su educación les proporcionará una gran ventaja en la vida” pero teniendo en cuenta la realidad en que vivimos, son muchos los padres que encuentran serias dificultades para conciliar su vida familiar y laboral. A esto hemos de sumar que hay algunos padres que “no se sienten capacitados para ayudar a sus hijos en las tareas diarias”. Me gustaría destacar una frase del estudio que dice que “la buena noticia que obtenemos de los análisis de los datos de PISA 2009 es que no hace falta tener un doctorado ni dedicar una infinidad de horas para que los padres influyan en los resultados”. Sabiendo todo esto es cuestión de ponernos en marcha.
Por tanto, es momento de tomar conciencia de que la actitud,la actuación y las expectativas que tienen los padres y las madres sobre la capacidad y logros del niño influye de una manera determinante en la creación de una imagen positiva o negativa del niño sobre el estudio. Por este motivo es realmente importante y necesario el uso que hacemos del elogio a diario puesto que tenemos que elogiar al niño cuando hace bien las cosas y no estar continuamente recordándoles lo que hacen mal. En general, solemos atender más las conductas negativas que las positivas y es necesario que evitemos esto para que el niño comprenda perfectamente que valoramos sus progresos y relativizamos sus “pequeños fracasos”. Como afirma José Antonio Marina“todo niño disfruta aprendiendo y sintiendo que progresa. Y por eso los docentes tenemos que esforzarnos en que todos los niños tengan la experiencia de ´éxito merecido`, incluso los más torpes. Porque es una experiencia tan satisfactoria que querrán volver a sentirla. En este aspecto la solución depende del sistema educativo y de nosotros los profesores, familiares e interesados en la educación”.
 
Además, son los padres y las madres los que tienen que trabajar día a día con sus hijos una serie de hábitos que actuarán como una vacuna preventiva ante el temido fracaso escolar: son el hábito de estudio y el hábito de la lectura.
 
Para trabajar y fomentar el hábito de estudio en los primeros años es importantísimo que sean los padres los que propicien un verdadero clima de estudio en el hogar ayudando así al niño  a organizarse el tiempo de estudio, a prepararse el material, etc. procurando que empiece a estudiar siempre a la misma hora y en el mismo lugar evitando distracciones que le impidan trabajar con normalidad durante el tiempo que dedica al estudio.
Cuando hablamos de fracaso escolar solemos pensar casi siempre en un tipo de “alumnos torpes o que les cuesta”, pero realmente no es siempre así sino que son niños inteligentes que no saben aprovechar las capacidades que tienen. Es por ello que desde la familia tenemos que ofrecerle al niño una serie de recursos y estrategias que les ayuden a desarrollar estas capacidades. Empezando por fomentar un buen hábito de estudio ayudará a que el niño se sienta motivado y atraído por el trabajo escolar. Además el niño tiene que comprobar en todo momento que los padres se preocupan e implican en todo lo que rodea su vida escolar: contacto con los profesores, asistencia a reuniones, colaboración en las actividades que se organizan en el centro, etc. Los niños comprueban de este modo que sus padres están realmente interesados en lo que hacen en su día a día.
Unido al hábito de estudio deberíamos preocuparnos también por fomentar el hábito lector ya que está demostrado que la escasez lectora provoca un bajo rendimiento académico. Aquí los padres tenemos la obligación de educar con el ejemplo pues un niño difícilmente leerá si en su casa sus padres no leen, es decir, si no esté rodeado de un ambiente lector. Pero, ¿quiero decir con esto que si los padres leen el niño será lector? Evidentemente NO, pero podremos aumentar la probabilidad de que esto suceda, que no es poco. Además, según se desprende del estudio citado anteriormente “los estudiantes de 15 años cuyos padres leen a menudo libros con ellos durante su primer año de Educación Primaria tienen puntuaciones más elevadas en PISA 2009 que los estudiantes cuyos padres leen con ellos con poca frecuencia o ninguna”. Asombroso, ¿verdad? Pues hemos de tener presente que los estudiantes nunca son demasiado mayores para beneficiarse del interés que tienen sus padres por ellos. No podemos centrar nuestros esfuerzos y energías en ciertas etapas educativas y “desconectar” en otras: tenemos que ser constantes cuando educamos.
Además de todo lo mencionado, los padres tienen que supervisar cuestiones tan importantes como su alimentación, las horas de sueño y descanso así como el tiempo que dedica al ocio. Son cuestiones de una importancia trascendental que inciden en el rendimiento escolar del niño. Un niño con una alimentación desequilibrada y que encima no descansa el tiempo suficiente es incapaz de rendir adecuadamente en su horario escolar. Trabajemos con ellos todos estos hábitos desde que son bien pequeños para que los vayan adquiriendo de forma natural.
En resumen, vemos que es mucha la responsabilidad que tienen las familias a la hora de prevenir y abordar el fracaso escolar. Todos los padres pueden y deben ayudar a sus hijos a desplegar todo su potencial dedicando tiempo a hablar con ellos, a leer, etc.
Por este motivo insto desde aquí a las administraciones, a los equipos directivos, etc. que a la hora de elaborar planes  contra el fracaso escolar tengan en cuenta la importancia de las familias y estudien de qué forma pueden ayudarlas a que desempeñen un papel más activo y dinámico en la educación de sus hijos, tanto dentro como fuera de la escuela. Es urgente y necesario.
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Decálogo para formar niños “analfabetos emocionales”

autoestima

Escrito por Oscar Gonzalez, de El Blog de Oscar González

Este decálogo lo escribí hace ya un tiempo y me gustaría compartirlo con todos vosotros. Se trata de un decálogo que, si lo seguimos al pie de la letra, nos servirá para formar verdaderos “analfabetos emocionales”. Espero que sea de vuestro interés.

Como decía el gran Baltasar Gracián:
“De nada sirve que el entendimiento se adelante si el corazón se queda” 

“Decálogo para formar niños analfabetos emocionales”


1. No deje a sus hijos que expresen sus sentimientos y emociones. Intente también no expresar las suyas pues no es nada beneficioso para ellos.
2. Nunca muestre cariño a sus hijos pues que se sientan queridos es algo secundario. Hay cosas mucho más importantes en la vida.
3. Enseñe a sus hijos a que en esta vida siempre podemos conseguir lo que queremos, satisfaciendo así nuestros deseos y, además, sin ningún tipo de esfuerzo.
4. Muéstreles que cuando tengan cualquier problema lo primero que tienen que hacer es actuar y luego, si queda tiempo pensar y reflexionar sobre el mismo.
5. Enséñeles a que se han de preocupar más por ellos mismos que por los demás.
6. Nunca obligue a sus hijos “a ponerse en el lugar del otro”. Háganles creer que son únicos y los más importantes del mundo: los demás, no sirven para nada.
7. Cómpreles todo lo que les pidan. Si lo quieren aquí y ahora cumpla con sus deseos no vaya a ser que se frustren… Así conseguiremos que crezcan felices.
8. Aplauda todas las conductas negativas de sus hijos, lo que hacen mal. Cuando hagan alguna cosa bien, no se la reconozcan jamás.
9. Enseñe a sus hijos a que la mejor forma de solucionar los conflictos es a través de la violencia: hablar y comunicarse no es útil.
10. No pierda el tiempo en educar a sus hijos, para eso está el entorno que seguro que les ofrece unaeducación ejemplar.

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Inteligencia Emocional

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Forma parte de la escuela de tus hijos

Por Óscar González de El Blog de Oscar González

Veamos los siguientes casos:

  • “Una madre invita a los alumnos de la clase de cuarto de primaria de su hijo a que visiten el lugar donde trabaja junto con su profesor”.
  • “Un profesor invita al padre de un alumno para que acuda a la clase a explicar en qué consiste su trabajo como médico en un centro de salud”.
  •  “Un grupo de padres y docentes se reúnen una vez al mes en la Escuela de Madres y padres del centro educativo para compartir experiencias”.

 ¿Qué tienen en común todas estas personas? Están colaborando activamente en la educación de sus hijos al formar parte de sus escuelas. No es necesario que los padres sean expertos en educación para que puedan manifestar sus preocupaciones y compartir sus conocimientos con la escuela de sus hijos.

Cada vez estoy más convencido de que este es el camino que debemos seguir: el centro educativo tiene que beneficiarse y enriquecerse de la implicación y la colaboración activa de las familias con la escuela. Para que esto ocurra debemos promover una actitud de apertura desde el propio centro evitando al máximo la postura opuesta, un “cierre institucional” tan frecuente en algunos centros educativos donde sus equipos directivos (en concreto sus directores) no permiten a los padres “entrar en la escuela” y colaborar activamente con la misma.

Implicar a las familias con la escuela es un proceso lento y paciente que nos puede llevar mucho tiempo ya que es necesario cambiar estructuras y formas de organización de los centros así como empezar a establecer un cambio de conciencia que nos ayude tanto a las familias como a los docentes a vernos como “socios” y “aliados” y no como “rivales” o “enemigos” y actuemos como un auténtico equipo educativo. Y esto no se puede conseguir de la noche a la mañana pues como digo, es un proceso lento. No me cansaré de repetir los grandes beneficios de la implicación de las familias con la escuela. Estos son solo algunos de ellos, que ya mencione en un post anterior:

 – Cuando los padres se implican en la educación de sus hijos en casa, estos tienen mejores resultados en la escuela. Y cuando los padres se implican en la escuela, los niños permanecen más tiempo dentro del sistema educativo,  y las escuelas lo hacen mejor”. (HENDERSON& BERLA)

 – Cuando niños y padres hablan regularmente sobre la escuela, los resultados académicos de los niños son mejores ( HO & WILMS).

 – Hay algunas actividades de los padres en casa que están firmemente asociados con el éxito escolar de los niños: Ayudar a que el niño organice su tiempo, ayudarle con los deberes, y hablar con él de los temas escolares. La vigilancia para que los alumnos realicen las tareas en casa, la lectura de los padres a los niños, y la participación en actividades voluntarias, tienen una influencia positiva en la educación de los niños (JORDAN, OROZCO & AVERET)

 – Los padres que leen a sus hijos antes de que entren en la escuela favorecen su aprendizaje. Hablar a los niños sobre libros e historias también ayuda al progreso lector.

 – Cuanto antes comience la implicación de los padres con la educación de sus hijos, más poderosos serán los efectos (COTTON & WIKELUND 1997) 

 – Los resultados de la implicación parental incluyen una mejora de los resultados escolares, reducción del absentismo, mejora de la conducta, y restaura la confianza de los padres en el sistema educativo (“The Home-School Connection Selected Partnership Programs in Large Cities”, Institute for Responsive Education, Boston)

 – Cuando las guarderías o escuelas infantiles hacen una reunión con los padres para explicarles la importancia de la implicación temprana en la educación, se han conseguido mejoras importantes en (1) el tiempo y la frecuencia con que los padres leen a sus hijos, (2) el número de visitas que los padres hacen a los centros, (3) las relaciones entre los padres con hijos de la misma edad. (KREIDER )

 – Las expectativas de los padres manifiestan una significativa influencia en los resultados de los alumnos en todas las áreas curriculares y en todos los cursos de la ESO. (MARCHESI & MARTIN )

 – La idea que los padres tienen de la educación  influye en su actitud y en los resultados.

 – El alejamiento de la familia respecto de la escuela favorece el fracaso escolar.

 Como vemos, motivos más que suficientes como para que nos tomemos esta colaboración muy en serio. Pero los padres se preguntan: ¿qué puedo hacer yo para implicarme?, ¿de qué forma puedo colaborar en la escuela de mis hijos? Me gustaría ofrecer algunas claves para ayudar a que esta implicación sea real y efectiva:

  • Busca la forma de presentarte y conocer mejor a los profesores de tus hijos al inicio de curso. La primera toma de contacto es fundamental para intercambiar impresiones. Aquí podemos manifestar nuestras intenciones de “formar equipo”.
  • Muestra tu agradecimiento y satisfacción hacia el centro educativo y su profesorado por algo que hayan realizado. No podemos únicamente criticar y quejarnos cuando se hace algo mal en la escuela. Lo que está bien hecho también ha de reconocerse y valorarse.
  • Haz llegar al centro tus ideas, sugerencias, aportaciones y preocupaciones para que las tomen en consideración. Si no recibes la respuesta esperada, sigue insistiendo. Busca otras formas y fórmulas para hacer llegar tus propuestas. Nunca pienses que eres un/a pesado/a.
  • Practica de vez en cuando la empatía poniéndote en el lugar del profesor o del equipo directivo del centro: ¿de qué forma actuarías tú en su posición?
  • Si tienes algún  problema, háblalo directamente con la persona que corresponda. Evita los famosos “corrillos” a las puertas del colegio que tan dañinos y tóxicos son. Hay lugares y momentos concretos para resolver estos temas. Hagámoslo donde y como corresponde.
  • Ofrece al profesor la posibilidad de colaborar con él ofreciendo tus conocimientos sobre un determinado tema (de tu trabajo, por ejemplo) relacionado con los contenidos que están trabajando en el aula.
  • Nunca te enfrentes con el profesor de tu hijo. Busca siempre la forma de llegar a un entendimiento a través de una buena y sincera comunicación.
  • Cuando hables con el profesorado sé sincero, no hagas uso de un “doble lenguaje”(delante digo una cosa pero por detrás otra bien distinta).

 Estas son algunas ideas y sugerencias personales, se podrían añadir muchísimas más. Como muy bien se destaca en el documento PISA IN FOCUS nº10: “los profesores, las escuelas y los sistemas educativos deben estudiar cómo pueden ayudar a los padres que están muy ocupados a desempeñar un papel más activo en la educación de sus hijos tanto dentro como fuera de la escuela”. Queda patente que la implicación de las familias es más necesaria que nunca. Tenemos la obligación de convertir la escuela en un espacio de cooperación entre el profesorado y las familias. Para saber qué puedes hacer tú para contribuir a establecer este EQUIPO EDUCATIVO te recomiendo que leas mi artículo: Empieza el nuevo curso. Familia y escuela nos necesitamos

Tú puedes enriquecer en gran medida la educación de tus hijos colaborando y participando activamente en la escuela. Plantéate la siguiente cuestión: ¿qué estoy haciendo yo para mejorar la escuela de mis hijos?No eches la culpa a la escuela y su entorno. Tampoco eches la culpa al profesorado. Hacerlo es hacerse la víctima y en este mundo ya hay demasiada gente que lo hace. Culpar a los demás es poner excusas… ¿Qué es lo que te gusta de la escuela de tus hijos?, ¿qué puedes hacer para implicarte más todavía? Escríbelo en una lista. Después haz algo para mejorar las cosas. Ponerlo por escrito es el primer paso pero no basta con escribirlo, es necesario pasar a la acción…

 Como afirma Robin Sharma “¿Sabes lo que pasa cuando trabajas en tu esfera de influencia para mejorar las cosas? Que tu esfera de influencia crece y se expande”. Por tanto, cumple con tu compromiso. La escuela de tus hijos será un lugar mejor si lo haces. Acuéstate cada día pudiendo afirmar: “la escuela de mis hijos es la mejor porque yo colaboro con ella”.

 “No hace falta que ilumines el mundo; bastará con que ilumines el rincón del mundo en que te ha tocado estar” Suzuki, maestro Zen

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Oscar González: Un nuevo colaborador experto en educación

 

Oscar González

Óscar y La Mamá Oca

“Creo que es importantísimo que todo aquello que nos ayuda y sirva para prosperar como sociedad, lo podamos compartir”, nos dice Óscar González, el nuevo colaborador de La Mamá Oca. Es por ello que este profesor de educación primaria en España fundó La Escuela de Padres con Talento, un proyecto pedagógico de formación a las familias; La Alianza Educativa un proyecto con el que busca mejorar las relaciones entre las familias y escuela; y Optimismo Educativo, una revista digital.

Óscar opina que en la vida se debe trabajar con una actitud de servicio, sobre todo en el ámbito educativo. Debido a ello, es importante para él compartir con los padres sus conocimientos como educador.

Uno de los grandes problemas de los padres en la actualidad, según Óscar, es que a ellos les cuesta establecer normas y límites, “no saben decir que NO a sus hijos” y existe una excesiva permisividad. Ellos se podrían sentir inseguros y muchas veces también necesitan escuchar palabras de ánimo, que se les diga que realmente saben educar y que no lo hacen mal.

Nuestro nuevo amigo y colaborador cree que otro de los grandes desafíos en la actualidad es el de mejorar las relaciones entre las familias y la escuela, relaciones que muchas veces están basadas en el recelo y la desconfianza mutua. “Tenemos que conseguir que familia y escuela vayan de la mano, trabajando como un auténtico equipo”.

Los conocimientos y proyectos de Óscar serán un valioso aporte para esta comunidad de padres responsables y amorosos. La Mamá Oca se siente muy orgullosa de contar con su experiencia. ¡Bienvenido!

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