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Mejorar los hábitos alimenticios evitando dramas

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Ají de gallina para los grandes, macarrones con queso para Laurita, y hot dog con ketchup y arroz para el pequeño Andrés. ¿Te suena familiar? Eso de tener más de un plato en el menú de la casa se está volviendo cada vez mas popular. Sucede que muchos de nuestros hijos no les gusta la comida o son muy quisquillosos a la hora de comer y, para evitar el drama, tomamos estas medidas.

¿Y qué hay cuando hacen berrinche? Pues los calmamos entregándoles una galleta o un chocolate.

Estas prácticas no son saludables para su formación psicológica, ni para su cuerpo. Pamela Druckerman, periodista norteamericana, gracias a sus experiencias en Francia escribió un libro titulado Bébé Day by Day: 100 Keys to French Parenting (Bebé, día a dia: 100 claves de los padres franceses). En él, comparte estas reglas para generar en nuestros hijos hábitos saludables a la hora de comer. Y evitar esos berrinches que nos sacan de quicio.

1. No resuelvas una crisis con una galleta: Si le das un chocolate para que se calme durante un berrinche, estás enviándole el mensaje incorrecto: estás premiando su mal comportamiento con un dulce. Sin darte cuenta, lo estás animando a hacer más berrinches. Y, en segundo lugar, le estás enseñando a comer cuando se siente mal y esta costumbre podría acompañar a tu hijo toda su vida. Tu hija te agradecerá que dejaste de darle un chocolate cada vez que hacía una rabieta, cuando a los 30 todavía pueda usar los jeans que llevaba en la universidad.

2. Todos en casa deben comer lo mismo: Se acabaron los platos especiales para los más pequeños (obviamente no los bebés, estamos hablando de cuando los niños ya pueden comer lo que sus padres consumen). Todos comen lo que se ha preparado y punto. Así fue como nos criaron y así es como podemos criar a nuestros pequeños. Druckerman afirma que en Francia los niños nunca deciden qué van a comer en la cena. No hay elecciones ni comida personalizada. Si a tu hijo no le gusta la comida y apenas come, reacciona neutralmente. No le ofrezcas otras cosas en su lugar.

Lo mejor es empezar a preparar platos que le guste a toda la familia y poco a poco ir introduciendo los platos que no todos encuentran ricos, pero que son saludables y que es bueno que tus hijos coman. Siempre mantén una actitud positiva y tranquila con la comida. El drama es el ingrediente que no quieres en tu mesa. Acompaña esta nueva regla con nuevas libertades, como permitirle a tu hijo pequeño colocar él mismo el parmesano sobre el plato, o cortar el quiche o el pastel de papa. Cuando salgan a un restaurante, déjalo elegir lo que quiera para comer.

3. “Tienes que probarlo”: Hay muchos alimentos, muy saludables para tus hijos, que se tratan de gustos adquiridos. Tu meta no es que tus hijos coman con miedo, sino que disfruten su comida. Para ello tienen que probar varias veces ciertas comidas hasta que les guste. Así que la regla acá es que los niños tienen que probar todos los alimentos que pongas en la mesa. Es una regla sagrada en las casas francesas, de acuerdo a la autora. Y es que de esta manera, probando repetidamente durante algunas semanas, van a terminar encontrándole el gusto a los alimentos.

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3 simples maneras de enseñarles a tus hijos paciencia (y así evitar berrinches)

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Imagina a una madre francesa, sentada en un parque, leyendo un libro. Su hijo de cinco años juega con otros niños. Él viene corriendo y le dice a su madre “mamá, discúlpame”, y espera paciente hasta que su mamá termina de leer el párrafo en el que está. Luego ella lentamente baja el libro y le pregunta qué desea. El niño le dice que tiene hambre, así que su madre le recuerda que en 45 minutos es la hora del lonche y que tiene que esperar. Entonces el niño asienta, y se va corriendo a jugar en los columpios, mientras su madre sigue leyendo. Sin dramas, sin llanto, sin rebuscar en la cartera de la mamá por unas galletas.

¿Esto sucede? ¿Un niño de 5 años puede ser así de paciente? De acuerdo a Pamela Druckerman, esto es lo normal en Francia. Ella es autora del libro ‘Bringing Up Bébé: One American Mother Discovers the Wisdom of French Parenting (Criando al bebé: Una madre americana descubre la sabiduría de los padres franceses), y cuando pasó una temporada en el país europeo descubrió que los niños allá eran más pacientes que en el continente americano y hacían menos rabietas.

Ella compartió 3 formas de fomentar la paciencia en los niños en el diario Huffington Post, y así evitar pataletas. Aquí están y son muy fáciles de poner en práctica:

1. Dale a tus hijos muchas oportunidades para practicar la espera

El secreto de la paciencia no es esperar a que tu hijo mágicamente se quede quieto y en silencio. Los especialistas han descubierto que los niños se vuelven buenos esperando, una vez que han aprendido a distraerse a sí mismos. Quizá inventen una pequeña canción o se pongan a dibujar, por ejemplo. Esto hace que la espera sea posible. De acuerdo a la autora, los padres franceses ponen esto en práctica. Ellos saben que ni siquiera tienen que enseñarle a un niño a distraerse a si mismo.

Muchas veces en el día, los padres franceses le dicen “attendin” a sus hijos, que significa “espera” en francés. A los niños no les queda otra que distraerse a sí mismos, y así también usan su creatividad. Si los padres en cambio dejaran todo en el mismo instante en el que sus hijos se quejan de aburrimiento o interrumpiesen lo que están haciendo porque el niño quiere jugar, este no va a volverse bueno esperando, sino exigiendo atención inmediata.

2. Trata a tu hijo como si pudiera controlarse a si mismo

Confía en la inteligencia de tu hijo. Espera a que él sea capaz de meter los Legos de nuevo en su caja, después de jugar con ellos. Si tu hijo está tirando cosas en la sala, siéntate en el suelo con él y con mucha paciencia y tranquilidad, dile que debe parar y muéstrale cómo poner las cosas en su lugar otra vez. Cuando bota la comida al suelo, enséñale calmadamente cómo debe mantener la comida en el plato. Esto hazlo con paciencia y cara a cara.

Un experto, de acuerdo a Druckerman, afirmó que “el niño necesita amor y frustración para construirse a sí mismo”. Por ello, cuando le des lecciones a tu hijo, también dale amor, así aprenderá los límites. Él necesita la firmeza y el cariño por partes iguales. Si solo le das amor, se convertirá en un pequeño tirano, al que los franceses conocen como enfant roi, un niño rey.

3. Que tus respuestas sean más lentas

El ritmo de vida francés no es tan acelerado como el ritmo de vida moderno. Si estás ocupado cocinando, y tu hijo te pide que vayas a su cuarto a mirar la increíble estructura que ha creado con rollos de papel higiénico, no corras. Explícale con cariño que irás en unos minutos, cuando termines lo que estás haciendo. En la cena, si uno de tus hijos necesita una servilleta, no corras a buscarla. Tómate tu tiempo o pide que él mismo lo haga. Cuando estás ocupado, explícale a tu hijo de manera cortés lo que estás haciendo y pídele que te espere. Esto no solo hace la vida más calmada, es también una manera de hacerle notar a tu hijo que no es el centro del universo, una lección importante para su felicidad. Un niño que no se da cuenta de eso, y que siente que tiene todos los derechos que quiera, no encontrará razón para madurar.

Sé razonable con el tiempo de espera que le pides a tus hijos. Que sean unos pocos minutos. Frenar las cosas un poco, les hará manejar mejor su aburrimiento. La paciencia es como un músculo, si el niño tiene más oportunidades de estar consigo mismo, sabrá manejar mejor esos momentos de espera.

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¿Cansado de gritar?: 7 tips para que tus hijos se porten mejor

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A veces pareciera que la única manera de lograr que nuestros hijos hagan sus deberes y se porten bien es levantándoles la voz. Pues no es cierto. La escritora Ana Flores, de la página web Babble.com, conversó con Amy McCready, autora del libro ‘Si te lo tengo que decir una vez más… El programa revolucionario que consigue que tus hijos escuchen sin regañarlos, insistiendo o gritando’. Estos 7 consejos extraídos de esa conversación te ayudarán a que tus hijos te hagan caso, sin aumentar los decibeles de tu voz.

1. Ten momentos a solas con los niños a diario

Este es el consejo más importante para los padres. Los niños necesitan una conexión emocional con sus padres y su atención todos los días y, si esto no sucede, las consecuencias y otras herramientas de disciplina no será eficaces. Tan solo 10-15 minutos de tiempo de calidad a solas con cada uno de tus hijos, una o dos veces al día, van a hacer maravillas en el comportamiento de los chicos.

2. Todos contribuyen en casa

Todos los hijos, niños pequeños y adolescentes, deben ser responsables en sus hogares de pequeñas labores a diario. Cuando se espera que los hijos contribuyan en casa, ellos podrán desarrollar habilidades importantes para la vida y se fomentará el trabajo en equipo en la familia.

3. Sé disciplinado a la hora de acostar a tus hijos

La mayoría de los niños pequeños y adolescentes duermen mucho menos de lo que sus cuerpos en crecimiento necesitan. Consulta a tu pediatra acerca de las horas de sueño que los chicos necesitan por edad y ajusta la hora de acostar 10 minutos antes, cada pocas noches. ¡Un niño bien descansado es un niño bien educado!

4. Entrenamiento, más que castigo

Forzar a un niño a ir a su habitación o la ‘silla de castigo’ por un período de tiempo determinado porque se portó mal, no le enseñará a hacer una mejor elección la próxima vez. En lugar de ello, pregúntate “¿qué puedo hacer para que mi hijo elija mejor en el futuro?” Céntrate en la formación de su carácter en lugar de castigarlo, así obtendrás mejores resultados.

5. No seas juez y jurado en las peleas de tus hijos

Los padres intensifican la rivalidad entre hermanos cuando intervienen para determinar quién tiene la culpa y quién debe recibir un castigo. Tomar partido crea un ganador y un perdedor y enciende la competencia entre hermanos. También priva a los niños de la valiosa oportunidad de resolver el conflicto por sí mismos. No haga caso de las disputas entre tus hijos siempre que sea posible y, si es necesario intervenir, simplemente diles: “No estoy preocupado por quién empezó, yo estoy aquí para ayudarle a llegar a una solución. ¿Qué ideas tienen ustedes para resolver este problema?”

6. Sé claro y simple con las reglas de tu familia

Reduce la cantidad de reglas de la familia a un puñado de las más importantes. A continuación, asigna las consecuencias de no respetarlas y advierte a tus hijos con antelación. Permanece firme. Por ejemplo, recuerda a los niños que el acceso a la tecnología es un privilegio, no un derecho, y sé muy claro acerca de las reglas de uso para un smartphone o la computadora. Si no están dispuestos a seguir las reglas de la familia sobre la tecnología, vienen las consecuencias, que podrían ser unos días sin acceso a la computadora para el ocio, por ejemplo.

7. Sé una mamá o papá que diga sí

Los niños nos escuchan decir ‘no’ demasiadas veces y eso los hace sentir resentidos. Encuentra oportunidades para decirles “sí” cuando normalmente dirías “no”. Cuando tu hijo te pida ir al parque después de la escuela y sabes que no tienes tiempo, dile “sí” en su lugar: “El parque es una buena idea ¿Te gustaría ir este viernes después del colegio o en la mañana del sábado?”.

Foto: http://www.freedigitalphotos.com

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Recompensas inmateriales para premiar la buena conducta de nuestros hijos.

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Artículo escrito por Sara Tarrés Corominas del blog Mi mamá es psicóloga infantil

¿No se te ocurre con qué premiar la buena conducta de tu hijo y solo piensas en cosas materiales y en comprar una cosa tras otra? ¿Te has planteado si eso es lo correcto o si de este modo estás  comprando el buen comportamiento de tus niños? Probablemente si estás leyendo este artículo es que andas buscando con qué premiar o recompensar de un modo inmaterial a tu hijo por lo que está haciendo.

Si es así, en esta entrada encontrarás algo de lo que buscas ya que te doy algunas ideas para que premies el buen comportamiento de tus niños sin que debas gastar ni un solo céntimo, y sin promover el consumismo que impregna nuestra sociedad y cultura. Lo único que requiere, eso sí,  es tu tiempo y tu paciencia, que es en definitiva lo mejor que les puedes entregar a tus hijos.Evidentemente, dependiendo de la edad de tu hijo, deberás adaptarte y encontrar la que mejor se ajuste a su nivel evolutivo. Pero todas estas recompensas inmateriales proporcionarán más placer que cualquier juguete cuando de niños pequeños hablamos, ya que lo que más ansían y desean es la atención y el tiempo compartido con nosotros, sus padres.Estas recompensas inmateriales las podemos utilizar como premios cuando utilizamos las tan comentadas y utilizadas economías de fichas o tablas de incentivos.

¿Qué tipo de recompensas inmateriales puedo utilizar para premiar la conducta de mi hijo?
Podemos utilizar multitud de recursos y premios inmateriales, se trata de ponerle un poco de imaginación y sobretodo de conocer a nuestro hijos para saber qué es lo que más le puede motivar y gustar.  Yo he ido anotando algunas que me parecen adecuadas para una gran cantidad de niños y niñas, tu puedes proponer las tuyas.

  • un beso,
  • una sonrisa,
  • un te quiero,
  • cualquier elogio,
  • un guiño,
  • pegar un gomet,
  • dibujarle una cara contenta en la mano,
  • pegarle una estrella o un sol sonriente,
  • pasar una tarde viendo películas y comiendo palomitas,
  • una tarde preparando un pastel,
  • una salida en bici,
  • una tarde en el parque,
  • prepararle su postre o plato favorito,
  • jugar con él a su juego preferido,
  • contarle un cuento,
  • un partido de fútbol o baloncesto con papá o mamá,
  • que sea el protagonista del día,
  • realizar muñecos de plastilina junto a él,
  • montar un álbum de fotos en las que aparezca él y explicarle qué ocurría en cada una de las escenas,
  • bailar con ellos, ponerles su música preferida y bailotear un rato,
  • disfrazarse y montar un teatrillo,
Foto cortesía de http://www.freedigitalphotos.net
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Premiar la buena conducta de nuestros hijos

ELOGIOArtículo escrito por Sara Tarrés del blog Mi mamá es psicóloga infantil

Este artículo habla sobre los premios y qué tipo de premios debemos utilizar los padres con nuestros hijos, si es bueno o no premiar las conductas o estamos acostumbrando a los niños a obedecer a base de obtener obsequios y regalos, convirtiendo a nuestros hijos en unos perfectos chantajistas.

Muchas veces cuando hablamos de disciplina y  de premiar conductas se nos viene a la mente comprar algún regalito o chuchería para nuestros niños, olvidando que el mejor regalo que podemos ofrecerles a nuestros hijos son los premios inmateriales :

  • los elogios,
  • las risas compartidas,
  • el tiempo que disfrutamos juntos jugando o viendo una película,
  • un beso o un abrazo.
 El elogio es uno de los mejores recursos que tenemos los padres pero debemos saber utilizarlo correctamente para que sea efectivo. Recordemos las condiciones que debe cumplir para que realmente funcione.
  1. el elogio debe ser sincero y espontáneo. No debemos utilizarlo con nuestros hijos como forma de manipulación ni como chantaje.
  2. No debe ser exagerado ni artificial
  3. Utilizarlo en su justa medida, es decir, intentar buscar un punto medio en su uso, si lo utilizamos demasiado se desgasta y ya no es motivador. Si nos pasamos todo el día diciendo “¡muy bien!” llegará un momento que nuestro hijo ya no mostrará ningún interés.
  4. Describir claramente qué es lo que estamos elogiando, así podemos decir a nuestro hijo ” Qué bien estás jugando con las piezas de construcción” en lugar de un simple “¡muy bien!” o “Te has portado muy bien”. Cuanto más claros seamos mejor.
Estos son lo mejores premios que podemos brindar a nuestros niños, premios inmateriales que a la vez refuerzan su autoestima y les hace saber que lo que hacen está bien.

Es cierto también que a veces los premios materiales pueden ser oportunos de vez en cuando, como por ejemplo prepararles una comida especial que sabemos que les gusta mucho o llevarles al zoo o al cine por haber hecho algo muy bien.

Si los premios materiales no se convierten en una costumbre o una obligación no hay ningún inconveniente en utilizarlos de forma puntual para reforzar una buena conducta, como  por ejemplo comprarle un libro después de pasar por un mal momento (ir al médico). De este modo es poco probable que nuestro hijo se acostumbre a obedecer simplemente para que le compremos cosas.

No olvidemos que a todos nos gusta que nos hagan regalos, ya que es una forma de mostrar afecto y reconocimiento y no tiene porqué crear malos hábitos.

Como siempre el sentido común es el mejor consejero. El objetivo es que el niño se sienta satisfecho y orgulloso de su buen comportamiento y que en un futuro sepa cómo comportarse por el mero hecho de saber que esa es la forma correcta de actuar.

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