Archivo de la categoría: EDUCACION CON FIRMEZA

10 signos de que tu hijo está muy engreído

ID-10090946

No nos cuesta mucho reconocer a un niño engreído en el salón del Kinder de nuestro hijo, en el parque o en la fiestita infantil. Lo que se nos hace muy difícil es reconocer que nuestro propio pequeño podría ser también demasiado mimado y no lo estamos educando con firmeza. El blog norteamericano para madres LilSugar.com realizó esta lista de indicios para saber si tienes un niño engreído en casa. Esto se aplica para niños de 4 años a más.

1. Hace berrinches… seguido: Esta es la señal más clara. Hace berrinches constantemente, en casa y en público. Es normal que un niño se sienta frustrado, pero no con tanta frecuencia.

2. Nunca está satisfecho: Los niños mimados a menudo no se sienten satisfacción con lo que tienen. Si ven a otra persona con algo en las manos, siempre van a querer eso en vez de lo que ya tienen.

3. No te ayuda: Tu hijo todavía está muy pequeño para realizar labores de la casa, pero incluso esas pequeñas tareas que podría hacer fácilmente, no las realiza. No está dispuesto a ayudar con la limpieza de sus juguetes ni poniéndose sus zapatos.

4. Trata de controlar a los adultos: Los niños engreídos no suelen ver diferencias entre chicos de su edad o adultos. Así que esperan ser escuchados en todo momento, e incluso interrumpen conversaciones.

5. Frecuentemente te hace pasar vergüenza en público: Un desliz aquí y allá es completamente normal, pero cuando el niño avergüenza a sus padres en público con el propósito de llamar la atención, la situación va más allá que un hecho aislado.

6. No comparte: Compartir es un concepto difícil de dominar para los pequeños, pero una vez que el niño alcanza la edad de 4 años, ya debería estar más dispuesto a compartir juguetes o comida con sus amigos y hermanos.

7. Tienes que rogarle: Los padres somos figura de autoridad y debemos ser obedecidos cuando hacemos un pedido a nuestros pequeños. No deberías tener que mendigar a tu hijo para que haga algo que le has pedido.

8. Te ignora: A ningún niño le gusta oír la palabra «no», pero no puede ignorarte cuando hables con él.

9. El niño no puede jugar solo: A los 4 años, un niño debe estar dispuesto y debe poder jugar por su cuenta durante un lapso de tiempo. La necesidad de un padre o un compañero de juegos demuestra demasiada necesidad de atención.

10. Tienes que sobornarlo: Los padres no tendrían por qué sobornar a sus pequeños con dinero, juguetes, golosinas, o similares, con el fin de conseguir que hagan las tareas de todos los días.

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

 Otros temas que te pueden interesar:

Educación con firmeza

Papá: 5 tips para que ayudes a tu hija a ser exitosa en la vida

9 comentarios

Archivado bajo DE 3 A 6 AÑOS, EDUCACION CON FIRMEZA

Gritos y golpes: ¿por qué evitarlos?

Artículo escrito por Sara Tarrés del blog Mi mamá es psicóloga infantil

Por muy denostados que estén los castigos corporales, sabemos que aún existen familias dónde se siguen dando con frecuencia. Cachetes, azotes, gritos, tirones de orejas… Todavía hoy es aún común escuchar«pues una bofetada a tiempo les va muy bien».

¿Quién no ha escuchado esta frase de la boca de alguien cercano?. Yo misma, hablando sobre mis hijos, un día cualquiera, una conocida me soltó esta frase como si nada, como si fuese algo de lo más normal. Le estaba contando algo referente al post de «mi hijo me llama tonta», cuando me dijo: «¡pués yo del bofetón que le doy no me vuelve a llamar eso en la vida!«.

Y es que todavía hoy se acepta con mucha tolerancia el castigo físico o el azote. Los castigos físicos, los humillantes, los gritos y/o el menosprecio verbal son gravemente perjudiciales para nuestros hijos.
Siempre que gritamos o pegamos – levemente, moderadamente, ocasionalmente, raramente, siempre – estamos dedicando un tipo de atención errónea al niño y es un tipo de castigo que no funciona.
Los gritos y las bofetadas no son un buen método nunca enseñan el comportamiento adecuado, sinó justo lo contrario.
Los gritos y bofetadas no educan porqué:
  1. confunden
  2. no enseñan la conducta adecuada
  3. dan a entender que la violencia (física o verbal) es el modo de resolver los conflictos
  4. causan sentimientos de rabia y humillación
  5. bloquean al niño
  6. no ofrecen alternativas
Los gritos y las bofetadas enseñan a :
  1. gritar
  2. pegar
  3. a no dejarse pillar infraganti
  4. a mentir
  5. a tener miedo
  6. a avergonzarse
  7. a pagar el enfado con los demás
Las consecuencias psicológicas de los gritos y bofetadas:
  1. causan daños emocionales en los niños
  2. pérdida de autoestima, ya que se creen que son malos por haber hecho algo mal
  3. Al vivir en un ambiente con crispación y recriminaciones constantes el niño aprenderá a pelearse por todo
  4. Avergonzar al niño continuamente, estamos empujando al niño a aprender a ser tímido
  5. Las críticas generan inseguridad y miedo
  6. El estrés que se respira en este tipo de situaciones provocan que el niño esté irritable
  7. Las persistentes recriminaciones suscitan culpabilidad
Los gritos y los cachetes son la primera experiencia que tienen los niños con la violencia, y los niños aprenden a comportarse violentamente a través del ejemplo de sus padres o adultos cercanos. Difícilmente podremos decirle a un niño «no pegues» o «no grites» cuando se les está pegando o gritando.
Más sobre:

3 comentarios

Archivado bajo AUTOESTIMA, DE MIS AMIGOS, EDUCACIÓN DE LA TOLERANCIA, EDUCACION CON FIRMEZA, SARA TARRÉS COROMINAS

Retirar la atención: ignorar conductas inadecuadas. La técnica de la extinción.

técnica extinción

Ilustración del libro Ternura y firmeza con los hijos de Dr. Alexander Lyford-Pike

Por Sara Tarrés, del blog Mi mamá es psicóloga infantil

La atención y el elogio otorgados por padres o adultos de referencia son unos de los reforzadores más importantes que puede recibir un niño pequeño. Así que, por lógica y sentido común, cuando ignoramos o no prestamos atención a las conductas inapropiadas que realiza nuestro hijo contribuimos a disminuir o extinguir dichas conductas. Éstas tienden a desaparecer al no recibir ningún refuerzo para mantenerlas.

Frecuentemente acompañaremos la «extinción» con el time-out (tiempo fuera, silla o rincón de pensar) para que sea más efectiva, dependerá eso sí del tipo de comportamiento y del lugar dónde se produzca.

«Cuando tratamos de extinguir una conducta inadecuada, no debemos olvidar tratar simultáneamente de crear o incrementar otras conductas más adaptadas. Premiaremos cualquier pequeño esfuerzo o progreso del niño, sin exigir la perfección de la conducta positiva» ( José A. Carrobles, Javier Pérez-Pareja. Escuela de padres).

¿Cómo se aplica?
Cuando aplicamos la extinción sencillamente ignoramos aquellas conductas que consideramos negativas, disruptivas o poco adaptadas o adecuadas a la situación.
Por ejemplo, nuestro hijo cada vez que hablamos por teléfono nos interrumpe. Lo hace para llamarnos la atención. Teniendo claro que tanto si le reñimos como si le pedimos por favor que nos deje terminar la conversación, le estamos prestando atención y eso es lo que mantiene su conducta en el futuro, lo mejor es ignorarle.

Ignorar significa:

  • No mirar.
  • No escuchar.
  • No hablar ni razonar.
  • No hacer ningún gesto ni expresión, ni comentarios en voz baja.

¿Cuándo podemos utilizar la exitinción?

Podemos ignorar cualquier tipo de conducta siempre y cuando ésta no suponga ningún peligro para el niño o para los demás. En caso que el niño realice algún comportamiento que pusiera en riesgo su integridad física o la de sus hermanos o compañero, por ejemplo pegar, en ningún caso podríamos aplicar esta técnica.

Y después …
Tras ignorar el comportamiento inadecuado buscaremos inmediatamente cualquier comportamiento positivo que elogiar. Por ejemplo, si nuestro hijo está en plena rabieta y hemos decidido ignorar sus gritos y pataletas, en el momento que se encuentre algo más calmado le elogiaremos por haber encontrado el modo de tranquilizarse. De este modo le estamos enseñando que con los gritos y las pataletas no obtendrá nada y que mostrarse tranquilo y calmado es mejor conducta.

Más sobre:

3 comentarios

Archivado bajo DE 0 A 3 AÑOS, DE 3 A 6 AÑOS, DE MIS AMIGOS, EDUCACION CON FIRMEZA, SARA TARRÉS COROMINAS

Rabietas: ¿por qué se producen?

Por Sara Tarrés- Del Blog Mi mamá es Psicóloga Infantil

Como madre de un niño de 3 años me encontrado en diversidad de ocasiones envuelta por alguna rabieta de mi hijo. En plena calle, en el parque, en el súper,… no importa: el niño quiere algo y lo quiere ¡ya! Empieza el espectáculo. Mi hijo llora, se tira por el suelo, grita,… te llama tonta, caca, ya no te quiero y…. todo lo que se le ocurre. Es una de las temidas rabietas que cualquier hijo de vecino tiene o tendrá. Pero ¡Calma! Ante todo calma. Hemos de intentar no perder los papeles ante la pataleta del niño.

¿Por qué se producen?

Primero, y antes de abordar qué hacer, debemos saber que tales conductas son habituales en niños de 2 a 4 años.

Las crisis de oposicionismo con sus «no», los «mío, mío» y las rabietas son la expresión de su yo naciente y la necesidad de afirmar su propia individualidad.  Es muy común que los niños de entre 2 y 4 años recurran a los berrinches para conseguir aquello que quieren.

Se debe, principalmente, a que en estas edades los niños aún no tienen la capacidad suficiente para expresar con palabras aquello que pretenden o necesitan. Por ello, recurren a las pataletas. No son capaces de tolerar la frustración y les resulta complicado comprender que no pueden tener siempre lo que quieren.

Tampoco son capaces de verbalizar lo que desean, por lo que el resultado es la fórmula ideal para que tenga lugar la pataleta, berrinche o rabieta. En esos momentos los niños solo piensan en la rabia que tienen. Incluso puede habérseles olvidado el motivo por el que se inició su enfado.

Pero si algo está claro a esta edad es que, aunque no sepan muy bien lo que quieren, seguramente será lo contrario de lo que tienen. ¿Quién no ha escuchado de boca de su hijo «¡Yo no quiero «esto», yo quiero «aquello»!»?

¿Quién no se ha desconcertado cuando su hijo que estaba aparentemente tranquilo, de golpe, como si alguien hubiera apretado algún resorte en su cabecita, explota de rabia? Y claro, nos preguntamos ¿y ahora qué pasa?

Rabietas: ¿Podemos prevenirlas?

La respuesta es sí y no. Me explico.

Los niños se portan mejor cuando duermen todo lo que necesitan y comen bien. Es indispensable que los niños tengan y sigan una rutina marcada, con horarios fijos para dormir y comer. También puede ser muy útil explicarles de antemano sobre algo que va a ocurrir, que sepa qué se espera de él.

Otras opciones, como dar la oportunidad a los niños de tomar pequeñas decisiones o felicitarles cuando se porten bien, pueden prevenir futuros berrinches.

Pero cuando las pataletas son inevitables, es imprescindible que guardemos la calma y no perder la paciencia (algo más fácil de decir que de hacer, lo sé por partida doble). Intentemos descubrir qué es lo que quiere nuestro hijo, pero evitemos que se salga con la suya si sólo intenta llamar la atención.

Más sobre:

De 0 a 3 años

Autoestima

7 comentarios

Archivado bajo AUTOESTIMA, DE 0 A 3 AÑOS, DE MIS AMIGOS, EDUCACION CON FIRMEZA, EDUCACION EN VIRTUDES, SARA TARRÉS COROMINAS

Pautas para una buena comunicación familiar (O como no perder la paciencia con los hijos PARTE 2)

Más sobre la comunicación familiar:

7. No existe mensaje tonto. Lo que nos digan puede ser más sencillo o más complejo, pero nunca carece de importancia.

8. Si el mal humor nos impide mantener una la comunicación familiar adecuada, procuraremos dejarlo para otro momento cuando estemos en mejores condiciones.

9. Siempre daremos oportunidad de hablar al otro, aunque nos parezca que no tenga razón o derecho. Es posible de que, después de que hable, nos demos cuenta que estábamos equivocados. Esto es  buenísimo para tener la comunicación familiar sana.

10. Cuando notemos que en la familia alguno esté más callado, no le pediremos que dé explicaciones sobre su actitud delante de los otros. Si le demostramos confianza, le ayudaremos a contarnos su problema.

11. Cuando hablemos con nuestros hijos lo haremos cara a cara, buscando sus ojos para que la conversación sea más efectiva.

12. Tendremos en cuenta que los gritos invitar a gritar más: se acaloran las partes y se pierde la razón. La serenidad llama a la calma.

 (Tomado de ‘El Proceso de la Comunicación’, de Gloria Elena Franco Cuartas)

Lee la parte 1 aquí 

Más sobre:

La comunicación familiar

Educación con Firmeza

Autoestima

1 comentario

Archivado bajo COMUNICACIÓN EN LA FAMILIA, EDUCACION CON FIRMEZA