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Mi hijo es muy impaciente y exigente. ¿Qué hacer?

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Artículo escrito por Sara Tarrés del blog  Mi mamá es psicóloga infantil
“Agua”, “Dibujos”, “Luego no, ahora”, …  Estas sencillas frases seguramente les sonaran a más de una madre y algún padre.  Exigente, impaciente, cuando quiere una cosa la quiere ya, así es mi hijo, no sabe esperar e insiste una y otra vez hasta que consigue lo que quiere.
La impaciencia en los niños es algo innato, pero saber esperar es algo que se aprende y, por tanto, podemos y debemos enseñar a nuestros hijos a esperar, a ser pacientes y menos exigentes con los demás.
Es importante que poco a poco eduquemos a nuestros hijos en el “arte de la paciencia”. Un niño impaciente y muy exigente se puede convertir fácilmente en un pequeño tirano que nos intentará tener siempre a sus órdenes.
Un niño al que no se le niega nunca nada, al que le concedemos siempre todo aquello que nos pide de forma inmediata, al que cedemos ante cualquier rabieta o capricho, llegará a pensar que todo gira alrededor de sus deseos y … sin darnos cuenta hemos preparado el caldo de cultivo perfecto para que nuestro niño se convierta en ese pequeño tirano exigente e impaciente. Por tanto no pensemos que todavía es demasiado pequeño, nunca es demasiado pronto para enseñarles que en la vida hay que saber esperar, aunque esto pueda resultar muy frustrante.
¿Cómo enseño a mi hijo a ser paciente? 

En primer lugar debemos revisar nuestras actitudes y conductas, ya que nuestros hijos son esponjas que absorben todo aquello ven a su alrededor, por tanto si nosotros nos mostramos muy exigentes con ellos, no nos ha de extrañar que intenten ser como nosotros.
1. Evitar pedir que nuestro hijo haga las cosa “ya”. Si lo que queremos evitar es que nuestro hijo nos pida las cosas “ya” debemos intentar no actuar nosotros del mismo modo.
2. No premiar la impaciencia. Si cada vez que nuestro hijo nos pide algo se lo concedemos para evitar una de sus rabietas, estamos fomentando la impaciencia y la exigencia, por tanto intentaremos no darle las cosas que nos pide de forma inmediata.
3. Fomentar la paciencia. Elogiar y recompensar cualquier pequeña muestra de paciencia de nuestro hijo. Expresémosle lo contentos que estamos porqué ha sabido esperar.
4. Definirles el concepto de paciencia. Cuando son muy pequeños, los niños, no están familiarizados con este concepto por lo que es conveniente que les vayamos explicando qué es lo que significa. Por ejemplo podemos decirles: “ Que bien, estás siendo muy paciente esperando a que mamá acabe de recoger”. De este modo estamos enseñando a nuestro hijo a saber esperar, a posponer sus deseos, a ser paciente, aunque él todavía no sea consciente de ello.
5. Mantengamos la calma. Cuando nuestro hijo nos monte la rabieta o empiece a protestar porqué no consigue aquello que quiere, debemos recordar que nuestro pequeño está aprendiendo una importante lección: la paciencia. Si demostramos con nuestra actitud que somos pacientes pronto aprenderá a serlo él también.
Y por último y no menos importante, debemos asegurarnos que nuestro hijo entiende que no es su insistencia lo que permite satisfacer sus deseos. Es decir, aunque se pase todo el tiempo insistiendo y protestando o lloriqueando, debemos hacerle saber que cuando vayamos a hacer aquello que exigía lo hacemos porqué hemos terminado de hacer lo que estábamos haciendo y no porqué estuviera reclamando todo el rato.Fuentes consultadas:
Disciplina sin gritos ni bofetadas. Jerry Wyckoff – Barbara C. Unell.

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