Archivo de la categoría: EDUCACION EN VIRTUDES

Mi hijo es muy impaciente y exigente. ¿Qué hacer?

ID-10075964
Artículo escrito por Sara Tarrés del blog  Mi mamá es psicóloga infantil
«Agua», «Dibujos», «Luego no, ahora», …  Estas sencillas frases seguramente les sonaran a más de una madre y algún padre.  Exigente, impaciente, cuando quiere una cosa la quiere ya, así es mi hijo, no sabe esperar e insiste una y otra vez hasta que consigue lo que quiere.
La impaciencia en los niños es algo innato, pero saber esperar es algo que se aprende y, por tanto, podemos y debemos enseñar a nuestros hijos a esperar, a ser pacientes y menos exigentes con los demás.
Es importante que poco a poco eduquemos a nuestros hijos en el «arte de la paciencia». Un niño impaciente y muy exigente se puede convertir fácilmente en un pequeño tirano que nos intentará tener siempre a sus órdenes.
Un niño al que no se le niega nunca nada, al que le concedemos siempre todo aquello que nos pide de forma inmediata, al que cedemos ante cualquier rabieta o capricho, llegará a pensar que todo gira alrededor de sus deseos y … sin darnos cuenta hemos preparado el caldo de cultivo perfecto para que nuestro niño se convierta en ese pequeño tirano exigente e impaciente. Por tanto no pensemos que todavía es demasiado pequeño, nunca es demasiado pronto para enseñarles que en la vida hay que saber esperar, aunque esto pueda resultar muy frustrante.
¿Cómo enseño a mi hijo a ser paciente? 

En primer lugar debemos revisar nuestras actitudes y conductas, ya que nuestros hijos son esponjas que absorben todo aquello ven a su alrededor, por tanto si nosotros nos mostramos muy exigentes con ellos, no nos ha de extrañar que intenten ser como nosotros.
1. Evitar pedir que nuestro hijo haga las cosa «ya». Si lo que queremos evitar es que nuestro hijo nos pida las cosas «ya» debemos intentar no actuar nosotros del mismo modo.
2. No premiar la impaciencia. Si cada vez que nuestro hijo nos pide algo se lo concedemos para evitar una de sus rabietas, estamos fomentando la impaciencia y la exigencia, por tanto intentaremos no darle las cosas que nos pide de forma inmediata.
3. Fomentar la paciencia. Elogiar y recompensar cualquier pequeña muestra de paciencia de nuestro hijo. Expresémosle lo contentos que estamos porqué ha sabido esperar.
4. Definirles el concepto de paciencia. Cuando son muy pequeños, los niños, no están familiarizados con este concepto por lo que es conveniente que les vayamos explicando qué es lo que significa. Por ejemplo podemos decirles: « Que bien, estás siendo muy paciente esperando a que mamá acabe de recoger». De este modo estamos enseñando a nuestro hijo a saber esperar, a posponer sus deseos, a ser paciente, aunque él todavía no sea consciente de ello.
5. Mantengamos la calma. Cuando nuestro hijo nos monte la rabieta o empiece a protestar porqué no consigue aquello que quiere, debemos recordar que nuestro pequeño está aprendiendo una importante lección: la paciencia. Si demostramos con nuestra actitud que somos pacientes pronto aprenderá a serlo él también.
Y por último y no menos importante, debemos asegurarnos que nuestro hijo entiende que no es su insistencia lo que permite satisfacer sus deseos. Es decir, aunque se pase todo el tiempo insistiendo y protestando o lloriqueando, debemos hacerle saber que cuando vayamos a hacer aquello que exigía lo hacemos porqué hemos terminado de hacer lo que estábamos haciendo y no porqué estuviera reclamando todo el rato.Fuentes consultadas:
Disciplina sin gritos ni bofetadas. Jerry Wyckoff – Barbara C. Unell.

Más artículos que te pueden interesar:

Deja un comentario

Archivado bajo EDUCACION DE LA PACIENCIA

Mejorar los hábitos alimenticios evitando dramas

ID-100120525

Ají de gallina para los grandes, macarrones con queso para Laurita, y hot dog con ketchup y arroz para el pequeño Andrés. ¿Te suena familiar? Eso de tener más de un plato en el menú de la casa se está volviendo cada vez mas popular. Sucede que muchos de nuestros hijos no les gusta la comida o son muy quisquillosos a la hora de comer y, para evitar el drama, tomamos estas medidas.

¿Y qué hay cuando hacen berrinche? Pues los calmamos entregándoles una galleta o un chocolate.

Estas prácticas no son saludables para su formación psicológica, ni para su cuerpo. Pamela Druckerman, periodista norteamericana, gracias a sus experiencias en Francia escribió un libro titulado Bébé Day by Day: 100 Keys to French Parenting (Bebé, día a dia: 100 claves de los padres franceses). En él, comparte estas reglas para generar en nuestros hijos hábitos saludables a la hora de comer. Y evitar esos berrinches que nos sacan de quicio.

1. No resuelvas una crisis con una galleta: Si le das un chocolate para que se calme durante un berrinche, estás enviándole el mensaje incorrecto: estás premiando su mal comportamiento con un dulce. Sin darte cuenta, lo estás animando a hacer más berrinches. Y, en segundo lugar, le estás enseñando a comer cuando se siente mal y esta costumbre podría acompañar a tu hijo toda su vida. Tu hija te agradecerá que dejaste de darle un chocolate cada vez que hacía una rabieta, cuando a los 30 todavía pueda usar los jeans que llevaba en la universidad.

2. Todos en casa deben comer lo mismo: Se acabaron los platos especiales para los más pequeños (obviamente no los bebés, estamos hablando de cuando los niños ya pueden comer lo que sus padres consumen). Todos comen lo que se ha preparado y punto. Así fue como nos criaron y así es como podemos criar a nuestros pequeños. Druckerman afirma que en Francia los niños nunca deciden qué van a comer en la cena. No hay elecciones ni comida personalizada. Si a tu hijo no le gusta la comida y apenas come, reacciona neutralmente. No le ofrezcas otras cosas en su lugar.

Lo mejor es empezar a preparar platos que le guste a toda la familia y poco a poco ir introduciendo los platos que no todos encuentran ricos, pero que son saludables y que es bueno que tus hijos coman. Siempre mantén una actitud positiva y tranquila con la comida. El drama es el ingrediente que no quieres en tu mesa. Acompaña esta nueva regla con nuevas libertades, como permitirle a tu hijo pequeño colocar él mismo el parmesano sobre el plato, o cortar el quiche o el pastel de papa. Cuando salgan a un restaurante, déjalo elegir lo que quiera para comer.

3. “Tienes que probarlo”: Hay muchos alimentos, muy saludables para tus hijos, que se tratan de gustos adquiridos. Tu meta no es que tus hijos coman con miedo, sino que disfruten su comida. Para ello tienen que probar varias veces ciertas comidas hasta que les guste. Así que la regla acá es que los niños tienen que probar todos los alimentos que pongas en la mesa. Es una regla sagrada en las casas francesas, de acuerdo a la autora. Y es que de esta manera, probando repetidamente durante algunas semanas, van a terminar encontrándole el gusto a los alimentos.

Deja un comentario

Archivado bajo EDUCACION CON FIRMEZA

3 simples maneras de enseñarles a tus hijos paciencia (y así evitar berrinches)

ID-10041549

Imagina a una madre francesa, sentada en un parque, leyendo un libro. Su hijo de cinco años juega con otros niños. Él viene corriendo y le dice a su madre “mamá, discúlpame”, y espera paciente hasta que su mamá termina de leer el párrafo en el que está. Luego ella lentamente baja el libro y le pregunta qué desea. El niño le dice que tiene hambre, así que su madre le recuerda que en 45 minutos es la hora del lonche y que tiene que esperar. Entonces el niño asienta, y se va corriendo a jugar en los columpios, mientras su madre sigue leyendo. Sin dramas, sin llanto, sin rebuscar en la cartera de la mamá por unas galletas.

¿Esto sucede? ¿Un niño de 5 años puede ser así de paciente? De acuerdo a Pamela Druckerman, esto es lo normal en Francia. Ella es autora del libro ‘Bringing Up Bébé: One American Mother Discovers the Wisdom of French Parenting (Criando al bebé: Una madre americana descubre la sabiduría de los padres franceses), y cuando pasó una temporada en el país europeo descubrió que los niños allá eran más pacientes que en el continente americano y hacían menos rabietas.

Ella compartió 3 formas de fomentar la paciencia en los niños en el diario Huffington Post, y así evitar pataletas. Aquí están y son muy fáciles de poner en práctica:

1. Dale a tus hijos muchas oportunidades para practicar la espera

El secreto de la paciencia no es esperar a que tu hijo mágicamente se quede quieto y en silencio. Los especialistas han descubierto que los niños se vuelven buenos esperando, una vez que han aprendido a distraerse a sí mismos. Quizá inventen una pequeña canción o se pongan a dibujar, por ejemplo. Esto hace que la espera sea posible. De acuerdo a la autora, los padres franceses ponen esto en práctica. Ellos saben que ni siquiera tienen que enseñarle a un niño a distraerse a si mismo.

Muchas veces en el día, los padres franceses le dicen “attendin” a sus hijos, que significa “espera” en francés. A los niños no les queda otra que distraerse a sí mismos, y así también usan su creatividad. Si los padres en cambio dejaran todo en el mismo instante en el que sus hijos se quejan de aburrimiento o interrumpiesen lo que están haciendo porque el niño quiere jugar, este no va a volverse bueno esperando, sino exigiendo atención inmediata.

2. Trata a tu hijo como si pudiera controlarse a si mismo

Confía en la inteligencia de tu hijo. Espera a que él sea capaz de meter los Legos de nuevo en su caja, después de jugar con ellos. Si tu hijo está tirando cosas en la sala, siéntate en el suelo con él y con mucha paciencia y tranquilidad, dile que debe parar y muéstrale cómo poner las cosas en su lugar otra vez. Cuando bota la comida al suelo, enséñale calmadamente cómo debe mantener la comida en el plato. Esto hazlo con paciencia y cara a cara.

Un experto, de acuerdo a Druckerman, afirmó que “el niño necesita amor y frustración para construirse a sí mismo”. Por ello, cuando le des lecciones a tu hijo, también dale amor, así aprenderá los límites. Él necesita la firmeza y el cariño por partes iguales. Si solo le das amor, se convertirá en un pequeño tirano, al que los franceses conocen como enfant roi, un niño rey.

3. Que tus respuestas sean más lentas

El ritmo de vida francés no es tan acelerado como el ritmo de vida moderno. Si estás ocupado cocinando, y tu hijo te pide que vayas a su cuarto a mirar la increíble estructura que ha creado con rollos de papel higiénico, no corras. Explícale con cariño que irás en unos minutos, cuando termines lo que estás haciendo. En la cena, si uno de tus hijos necesita una servilleta, no corras a buscarla. Tómate tu tiempo o pide que él mismo lo haga. Cuando estás ocupado, explícale a tu hijo de manera cortés lo que estás haciendo y pídele que te espere. Esto no solo hace la vida más calmada, es también una manera de hacerle notar a tu hijo que no es el centro del universo, una lección importante para su felicidad. Un niño que no se da cuenta de eso, y que siente que tiene todos los derechos que quiera, no encontrará razón para madurar.

Sé razonable con el tiempo de espera que le pides a tus hijos. Que sean unos pocos minutos. Frenar las cosas un poco, les hará manejar mejor su aburrimiento. La paciencia es como un músculo, si el niño tiene más oportunidades de estar consigo mismo, sabrá manejar mejor esos momentos de espera.

1 comentario

Archivado bajo EDUCACIÓN DE LA TOLERANCIA, EDUCACION CON FIRMEZA

4 consejos para mantener seguros a tus hijos pequeños en Internet

ID-10063238

Hay muchas páginas web que ofrecen juegos entretenidos para niños pequeños, incluso de cinco años. Y seamos honestos, cuando nuestros pequeños están concentradísimos contando pingüinos en la pantalla o pintando un perro de color fucsia en el Internet, no siempre tenemos la paciencia para estar sentados a su lado por 20 minutos.

Es justo en ese momento, en el que vamos a la cocina a preparar algo de comer o llenamos la lavadora de ropa, cuando nuestro pequeño se encuentra solo frente al universo del Internet, donde hay tanta información que puede ser peligrosa para él.

¿Qué hacer al respecto? Pues nunca es muy temprano para conversar con nuestros hijos sobre seguridad, en este caso, seguridad en el Internet. Así como conversan sobre seguridad a la hora de cruzar la calle o mientras alguien cocina –cuidado con los cuchillos y fuego-, también tienes que darles las herramientas para que tu hijo permanezca seguro en el momento que está frente a una computadora.

Aquí 4 consejos a tomar en cuenta, de la doctora y pediatra Gwenn O’Keefe, autora del libro ‘Cybersafe’ (Ciberseguro).

1. Usa la computadora con tu hijo: Habla con él mientras están usando la computadora, tablet o smartphone. “Mamá le está enviando un mensaje al abuelito” o “estoy conversando a través del chat con tu tía”. Explícale que, aunque estés frente a un objeto, estás interactuando con personas reales.

2. Evita hablarle de los depredadores online: Esa conversación resérvala para un chico de 7 años, pero de una manera suave, no lo aterres tampoco. Un niño de 5 años vive en un mundo de fantasía, y no es momento de hablarles de depredadores en el Internet. Háblale solo sobre las páginas que quieren visitar, que son normalmente las que tienen juegos.

3. Encuentra un programa que filtre páginas web: Norton ofrece herramientas de control para padres, por ejemplo, que van a limitar lo que tu pequeño puede ver online. Busca en Internet, porque sí hay maneras de controlar el ciberespacio para tu hijo.

4. No lo tomes por sentado: Es cierto que las laptops, tablets y los smartphones estén por todas partes, y que para nuestros hijos pequeños su uso es muy natural. Sin embargo, no pensemos que los chicos encontrarán la manera correcta de moverse por el ciberespacio solos. Así como le enseñas a cruzar la calle con seguridad, debes darle herramientas para que se mantengan seguros en Internet. Una educación rica en valores es una de ellas.

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

Otras notas que te pueden interesar:

El Internet es un reto para la educación de ocio

¿Cuándo está bien darle a un adolescente aparatos tecnológicos?

Deja un comentario

Archivado bajo EDUCACION EN VIRTUDES

La importancia de enseñar para el futuro

ID-10012002

Todo lo que sembremos hoy en nuestros hijos, será cosechado en el futuro. Por eso no podemos dejar de lado el educar pensando en cómo todo lo que podemos enseñar hoy, podrá influir en la vida futura de nuestros hijos. Y, desafortunadamente para los comodones, es algo que no se puede delegar.

Como dice Fernando Corominas en su libro “Cómo educar a tus hijos”, se ha comprobado que las técnicas sobre comportamiento humano que se aplican en la dirección de empresas pueden trasladarse a la educación de los chicos dentro de la casa. ¿Cómo así? Por ejemplo, el ejecutivo, para resolver problemas en el trabajo, decide sobre el pasado. Para cumplir con el programa diario, decide en presente. Y para establecer estrategias y planes, decide en futuro. El ejecutivo puede delegar la resolución de problemas y el programa diario a sus empleados, pero las decisiones futuras la tiene que tomar él mismo.

Lo mismo sucede en las familias. Los padres deben darle un lugar prioritario a la educación para el futuro de sus hijos, para prevenir y adelantarse. Y es algo que no se puede delegar.

Por más que le otorgues a tu hijo la mejor de las educaciones, el colegio en el que aprenderán dos idiomas, el profesor particular que lo ayudará en matemáticas y te sientes a hacer la tarea con él, esto no es garantía de que tu hijo obtendrá buenos resultados si es que previamente no le has inculcado el gusto a aprender y a estudiar.  ¿Y cómo se logra? Los padres debemos motivarlos, pero sobre todo, educarlos en los valores. Si esto lo cumplimos bien, lo demás –que le guste estudiar, entre otras cosas-, vendrá por añadidura.

La teoría del teatro

Educar en valores se parece mucho a la “Teoría del Teatro”. La voluntad actúa de acuerdo a la inteligencia y conocimientos previamente adquiridos. Mirémoslo así: cada idea es una persona en el público en un teatro. En el escenario pasa la vida y en función de las ideas, sentadas en las butacas, cada uno toma decisiones.

Cuando nacemos, el teatro está vacío. Pero si un niño toca una vela y se quema el dedo, esa butaca se ocupó con lo que acaba de aprender: no debo tocar el fuego porque quema. Si tú como padre le cuentas una fábula a tu hijo en la que le explicas que robar es malo, esa otra butaca también se ocupará, con el conocimiento de que robar trae consecuencias muy negativas. Así se llena el teatro de tu hijo, aunque a veces es necesario reforzar la idea varias veces antes de que se ocupe un asiento.

Si tu hijo tiene ocupado el asiento de ‘robar es malo’, por más que uno de sus amigos después le diga lo contrario, y le explique que robarle a la mamá no es malo si no te atrapan, él ya sabrá que eso no es cierto. Lo más probable es que, por más atractiva que sea la idea de tomar un billetito de la cartera de mamá, gracias a la prevención que tomaste enseñándole que eso es incorrecto, no lo haga.

Por ello es importante la educación en el futuro, porque lo preparas para tomar buenas decisiones en la vida. Si le das una buena educación en valores, por ejemplo, tu hijo encontrará sentido a ser responsable en el colegio independientemente de cuántos idiomas aprenda en el cole y cuántos profesores particulares tenga.

Y no olvides que la manera más eficaz para educar es con el ejemplo. Así que hay que ser conscientes que nuestros actos también pueden llenar alguna butaca del teatro de nuestros hijos. Tratemos de que sean con valores positivos.

(Fuente: ‘Cómo educar a tus hijos’ de Fernando Corominas)

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

Otras notas relacionadas al tema:

¿Cómo educar a tus hijos para que tengan éxito en el futuro?

Deja un comentario

Archivado bajo EDUCACION EN VIRTUDES, INTELIGENCIA EMOCIONAL