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Cerebros de Silicon Valley envían a sus hijos a un colegio sin computadoras

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La Waldorf School de Peninsula, en California, es una de las escuelas privadas que eligen los hiperconectados empleados de Google, Apple y otras empresas de punta de la computación para que sus hijos se eduquen alejados de todo tipo de pantalla, según un informe del diario Le Monde sobre una nueva tendencia tech: la desconexión. 

Tres cuartos de los alumnos inscriptos en la Waldorf son vástagos de personas que trabajan en el área de las nuevas tecnologías. “La gente se pregunta por quéprofesionales de la Silicon Valley, entre ellos algunos de Google, que parecen deberle mucho a la industria informática, envían a sus hijos a una escuela que no usa computadoras“, comentó Lisa Babinet, profesora de matemáticas y cofundadora de la escuela primaria, en la conferencia anual Google Big Tent.

 El periódico francés recoge el testimonio de uno de estos padres: Pierre Laurent, que eligió esta escuela porque cuestiona la tendencia actual a equipar en informática a las clases desde una edad cada vez más temprana. “La computadora no es más que una herramienta. El que sólo tiene un martillo piensa que todos los problemas son clavos”, dice. “Para aprender a escribir, es importante poder efectuar grandes gestos. Las matemáticas pasan por la visualización del espacio. La pantalla perturba el aprendizaje. Disminuye las experiencias físicas y emocionales”.

En la Waldorf esa limitación no existe: se aprende a sumar y a restar dibujando o saltando a la cuerda. Consultado acerca de si no le preocupa que sus hijos estén en desventaja por este retraso en el uso de la PC, Laurent responde: “No sabemos cómo será el mundo dentro de 15 años, las herramientas habrán tenido tiempo de cambiar muchas veces. Por haber trabajado 12 años en Microsoft, sé hasta qué punto los softwares son preparados para ser del más fácil acceso posible”. También recuerda que todos los alumnos de la Waldorf tienen computadora en sus casas. La cuestión se reduce entonces a decidir cuándo levantar las limitaciones a su uso.

Richard Stallman, el gurú del software libre, trabaja desconectado: “La mayor parte del tiempo no tengo Internet. Una o dos veces por día, a veces tres, me conecto para enviar y recibir mis correos. Releo todo antes de enviar”.

Así como por un lado muchas personas sufren de nomofobia, es decir el miedo a no estar conectado (teléfono, Internet, etc.), otros ya empiezan a dar la vuelta y a recuperar el placer de la desconexión. Fred Stutzman, investigador de la Carnegie Mellon University, desarrolló incluso un programa llamado Freedom que bloquea el acceso a Internet durante 8 horas seguidas, obligando a reiniciar la computadora para reactivar el servicio. Deseoso de poder escribir sin distracciones, también diseñó Anti-social, un software que permite el acceso a Internet pero sin diversiones tales como Facebook yTwitter. “Las computadoras se han convertido en máquinas de distracción. Hay que equiparse hoy de funcionalidades que las devuelvan a su rol de máquina de escribir”, dice. “Es una forma de comprar tiempo”.

Sherry Turkle, del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), autora del libro Alone Together (Solos juntos), dice que mirar sus mails o SMS frente a otros puede ser tan contagioso como un bostezo: “La gente pasa 90% de su tiempo de trabajo con los mails, y en su casa envían SMS estando a la mesa”.

El informe de Le Monde pronostica que cada vez habrá más gente pidiendo asistencia para desonectarse. No es un fenómeno de masas, sino más bien una tendencia minoritaria que involucra más bien a los sectores más acomodados. “Algunos tienen el poder para desconectarse y otros, el deber de permanecer conectados”, dice el sociólogo Francis Jauréguiberry, que investiga el tema. Los “pobres” de la tecnología son los que no pueden eludir la responsabilidad de responder de inmediato un correo electrónico o un mensaje de texto. Los nuevos ricos, por el contrario, son aquellos que tienen la posibilidad de filtrar e instaurar distancia respecto a esta interpelación. Lo mismo, dice Jauréguiberry, pasó con la televisión: el sobreconsumo es cosa de las clases populares.

Fuente: http://america.infobae.com

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Nidos: cómo elegirlos

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Este artículo ha sido tomado de la página www.padres.es. Hemos hecho algunos cambios por tema de usos de idioma.

¿Cómo elegir la mejor guardería o nido para mi hijo? Es la pregunta que se hacen muchos padres cuando se acerca el periodo de preinscripción para las escuelas infantiles o se plantean la reincorporación al trabajo tras el permiso postnatal. La pedagoga Alicia Herranz nos da las claves que pueden ayudarnos a decidir.

Debe cumplir la normativa

Para tener la garantía de que dejamos a nuestros hijos en buenas manos, el primer requisito es que la guardería que elijamos esté bajo los controles municipales de nuestro distrito.

Si no es así, podemos encontrarnos con sorpresas desagradables: personal escaso y no cualificado, aulas masificadas, comidas sin controles sanitarios, menús que no responden a las necesidades nutritivas de los más pequeños, falta de higiene, instalaciones peligrosas para niños de estas edades……

Aviso: no podemos fiarnos de centros en los que están mezclados niños de diferentes edades.

Tener un proyecto educativo

La Educación Infantil (de 0 a 6 años) es la primera etapa educativa. La idea de la guardería como un «aparcaniños» ha quedado desterrada. Debemos elegir centros que tengan un plan educativo que potencie las capacidades de los niños desde las edades más tempranas y no meros planteamientos asistenciales.

La escuela infantil debe disponer de instalaciones buenas y seguras

  • El edificio de la escuela debe contar con pocas plantas y accesos fáciles.
  • El patio exterior debería ser de uso exclusivo de la escuela infantil (no compartido con niños de etapas superiores) y estar perfectamente vallado. Su tamaño no debería ser inferior a 75 m² y ha de disponer de elementos de juego seguros, zonas de arena y espacios con sombra.
  • Conviene que cuente con una sala interior (de unos 30 m² como mínimo) para actividades diversas: desde los recreos en los días de lluvia a las clases de psicomotricidad, las fiestas del cole o charlas para los padres de los alumnos.
  • La escuela ha de contar con todas las medidas de seguridad necesarias: enchufes protegidos, interruptores de luz lejos de las manitas de los niños, topes en las puertas para evitar que puedan pillarse los dedos, etc.
  • El aula debe tener luz natural y una correcta ventilación.
  • Las clases del primer ciclo (0-3 años) conviene que tengan una superficie mínima de dos metros cuadrados por niño.
  • Debe contar con aseos adaptados al tamaño de los niños y con un espacio de sueño apartado de la zona de juegos.

La escuela infantil necesita personal y servicios especializados

  • El personal que atiende a los niños de 0-3 años necesita tener la titulación de educador. Para los 3-6 años, han de ser maestros con la especialidad de Educación Infantil.
  • Cada grupo de niños deberá tener su tutor de referencia, aunque este cuente con la colaboración de otros educadores de apoyo.
  • Muchas escuelas infantiles cuentan con Equipos Psicopedagógicos de Atención Temprana. Suelen estar formados por psicólogos, pedagogos, logopedas, maestros y trabajadores sociales. Orientan la labor pedagógica de la escuela y apoyan a los niños con necesidades educativas especiales, a sus educadores y a sus familias.
  • El centro debe contar con posibilidad de horarios ampliados (es decir, asegurarnos de que se ajustan a nuestras necesidades laborales) y cocina propia (suele ser mejor que un catering externo).

 Y además…… Visita las guarderías y pregunta todo lo que se te pase por la cabeza

  • Antes de decidirnos hay que visitar la escuela elegida para evitar sorpresas desagradables. Por muy bien que nos hayan hablado de ella vecinos o amigos que lleven a sus hijos, nuestra información debe ser de primera mano.
  • Por miedo a parecer pesados, dejamos de preguntar muchas cosas que nos inquietan: ¿Dónde dormirán la siesta?, ¿quién les cuida en el patio?, ¿les cambiarán la ropa si se manchan?… Es bueno anotar todas las dudas que nos asalten, para que al llegar a la guardería no se nos olvide preguntar nada.
  • Es fundamental que demos la máxima información sobre nuestro peque. Así, cuando empiece a ir ya le conocerán y sabrán sus costumbres y preferencias: duerme la siesta con chupete, no le gustan las papillas porque le encanta masticar… Todo esto se hace en una entrevista con su educador antes de comenzar el curso.
  • Aunque pensemos que nadie cuidará mejor que nosotros a nuestro hijo, hay que ir con espíritu abierto desde el primer día. Debemos darles un voto de confianza y no pensar que somos bichos raros por estar llenos de dudas y temores: es lo normal al comienzo de la escolarización.

Por: Alicia Herranz, pedagoga.

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

 

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Fracaso ¿escolar o familiar?

Artículo escrito por Oscar Gonzáles de El Blog de Oscar González.

El otro día navegando por Facebook encontré una imagen con un sencillo texto que me llamó muchísimo la atención. Inmediatamente me dispuse a compartirla en Twitter (lo bueno hay que compartirlo siempre). Me impactó e hizo que reflexionara sobre el modo en que solemos abordar el tema del fracaso escolar. La imagen es la siguiente:
Creo que el texto muy significativo y clarificador. Debe hacer que nos planteemos muchas cosas como, por ejemplo, el papel decisivo que juega la familia en el fracaso o éxito escolar. Estas son mis reflexiones al respecto (son una ampliación de un artículo que escribí ya hace un tiempo para la Revista Universo UP de la Universidad de Padres de J.A.Marina):
El fracaso escolar es uno de los grandes problemas que está sacudiendo nuestro sistema educativo actual. En nuestro país (España) aproximadamente uno de cada cuatro niños fracasa en sus estudios con las dificultades y consecuencias que esto acarrea. Cuando hablamos de fracaso escolar hemos de tener muy en cuenta lo que afirma la frase de la imagen anterior: que TODOS y cada uno de los integrantes del sistema educativo debemos asumir nuestra parte de culpa y responsabilidad en el problema. Pues como muy bien destaca el texto: FRACASAMOS TODOS LOS ADULTOS QUE ESTAMOS A SU ALREDEDOR porque cuando hablamos de fracaso escolar las miradas no pueden dirigirse únicamente a la escuela, hay muchas cosas que están fallando…
Me gustaría entrar a analizar el problema del fracaso escolar desde el punto de vista familiar ya que, en mi opinión y según los estudios e investigaciones recientes éstas son una pieza clave y fundamental para prevenirlo y abordarlo. Tomando como referencia el interesante documento PISA in focus nº10(2011) donde se destaca que “la mayoría de los padres saben que dedicar más tiempo a sus hijos e implicarse de manera activa en su educación les proporcionará una gran ventaja en la vida” pero teniendo en cuenta la realidad en que vivimos, son muchos los padres que encuentran serias dificultades para conciliar su vida familiar y laboral. A esto hemos de sumar que hay algunos padres que “no se sienten capacitados para ayudar a sus hijos en las tareas diarias”. Me gustaría destacar una frase del estudio que dice que “la buena noticia que obtenemos de los análisis de los datos de PISA 2009 es que no hace falta tener un doctorado ni dedicar una infinidad de horas para que los padres influyan en los resultados”. Sabiendo todo esto es cuestión de ponernos en marcha.
Por tanto, es momento de tomar conciencia de que la actitud,la actuación y las expectativas que tienen los padres y las madres sobre la capacidad y logros del niño influye de una manera determinante en la creación de una imagen positiva o negativa del niño sobre el estudio. Por este motivo es realmente importante y necesario el uso que hacemos del elogio a diario puesto que tenemos que elogiar al niño cuando hace bien las cosas y no estar continuamente recordándoles lo que hacen mal. En general, solemos atender más las conductas negativas que las positivas y es necesario que evitemos esto para que el niño comprenda perfectamente que valoramos sus progresos y relativizamos sus “pequeños fracasos”. Como afirma José Antonio Marina“todo niño disfruta aprendiendo y sintiendo que progresa. Y por eso los docentes tenemos que esforzarnos en que todos los niños tengan la experiencia de ´éxito merecido`, incluso los más torpes. Porque es una experiencia tan satisfactoria que querrán volver a sentirla. En este aspecto la solución depende del sistema educativo y de nosotros los profesores, familiares e interesados en la educación”.
 
Además, son los padres y las madres los que tienen que trabajar día a día con sus hijos una serie de hábitos que actuarán como una vacuna preventiva ante el temido fracaso escolar: son el hábito de estudio y el hábito de la lectura.
 
Para trabajar y fomentar el hábito de estudio en los primeros años es importantísimo que sean los padres los que propicien un verdadero clima de estudio en el hogar ayudando así al niño  a organizarse el tiempo de estudio, a prepararse el material, etc. procurando que empiece a estudiar siempre a la misma hora y en el mismo lugar evitando distracciones que le impidan trabajar con normalidad durante el tiempo que dedica al estudio.
Cuando hablamos de fracaso escolar solemos pensar casi siempre en un tipo de “alumnos torpes o que les cuesta”, pero realmente no es siempre así sino que son niños inteligentes que no saben aprovechar las capacidades que tienen. Es por ello que desde la familia tenemos que ofrecerle al niño una serie de recursos y estrategias que les ayuden a desarrollar estas capacidades. Empezando por fomentar un buen hábito de estudio ayudará a que el niño se sienta motivado y atraído por el trabajo escolar. Además el niño tiene que comprobar en todo momento que los padres se preocupan e implican en todo lo que rodea su vida escolar: contacto con los profesores, asistencia a reuniones, colaboración en las actividades que se organizan en el centro, etc. Los niños comprueban de este modo que sus padres están realmente interesados en lo que hacen en su día a día.
Unido al hábito de estudio deberíamos preocuparnos también por fomentar el hábito lector ya que está demostrado que la escasez lectora provoca un bajo rendimiento académico. Aquí los padres tenemos la obligación de educar con el ejemplo pues un niño difícilmente leerá si en su casa sus padres no leen, es decir, si no esté rodeado de un ambiente lector. Pero, ¿quiero decir con esto que si los padres leen el niño será lector? Evidentemente NO, pero podremos aumentar la probabilidad de que esto suceda, que no es poco. Además, según se desprende del estudio citado anteriormente “los estudiantes de 15 años cuyos padres leen a menudo libros con ellos durante su primer año de Educación Primaria tienen puntuaciones más elevadas en PISA 2009 que los estudiantes cuyos padres leen con ellos con poca frecuencia o ninguna”. Asombroso, ¿verdad? Pues hemos de tener presente que los estudiantes nunca son demasiado mayores para beneficiarse del interés que tienen sus padres por ellos. No podemos centrar nuestros esfuerzos y energías en ciertas etapas educativas y “desconectar” en otras: tenemos que ser constantes cuando educamos.
Además de todo lo mencionado, los padres tienen que supervisar cuestiones tan importantes como su alimentación, las horas de sueño y descanso así como el tiempo que dedica al ocio. Son cuestiones de una importancia trascendental que inciden en el rendimiento escolar del niño. Un niño con una alimentación desequilibrada y que encima no descansa el tiempo suficiente es incapaz de rendir adecuadamente en su horario escolar. Trabajemos con ellos todos estos hábitos desde que son bien pequeños para que los vayan adquiriendo de forma natural.
En resumen, vemos que es mucha la responsabilidad que tienen las familias a la hora de prevenir y abordar el fracaso escolar. Todos los padres pueden y deben ayudar a sus hijos a desplegar todo su potencial dedicando tiempo a hablar con ellos, a leer, etc.
Por este motivo insto desde aquí a las administraciones, a los equipos directivos, etc. que a la hora de elaborar planes  contra el fracaso escolar tengan en cuenta la importancia de las familias y estudien de qué forma pueden ayudarlas a que desempeñen un papel más activo y dinámico en la educación de sus hijos, tanto dentro como fuera de la escuela. Es urgente y necesario.
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¿Cómo enfrentar un bajo rendimiento escolar?

Los gritos, el castigo físico y las amenazas que algunos padres de familia realizan contra sus hijos por las bajas notas escolares podrían ocasionar depresión, baja autoestima, rebeldía e incluso intentos de suicidio, advierten algunos especialistas, como el médico psiquiatra Horacio Vargas Murga, director ejecutivo de la Dirección de Niños y Adolescentes del Instituto Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud  (Perú). El  explicó que los padres siempre tienen expectativas con el rendimiento de sus hijos, sobre todo a fin de año.

“Que logren aprender sin mayores complicaciones y que a su vez vayan adquiriendo responsabilidades en sus tareas escolares son los principales objetivos que se trazan durante su educación. Sin embargo, cuando un escolar tiene bajas notas en el colegio puede ser un medio para expresar que algo está pasando”, refirió.

Las causas no sólo son falta de tiempo para estudiar y un inadecuado seguimiento por parte de los padres, implica más que eso, mencionó Vargas Murga. Así, dijo que  los problemas de concentración y rendimiento escolar se pueden deber también a problemas familiares o emocionales o dificultad para comprender las explicaciones de los maestros.

“Es importante saber que cuando existe un bajo rendimiento académico el escolar afectado generalmente presenta problemas en su autoestima y un pobre autoconcepto, ya que no logra obtener el nivel académico esperado para su edad”, refirió el especialista en niños y adolescentes .

El psiquiatra menciona que el rendimiento escolar es diferente en cada niño y adolescente, por lo que los padres deben afrontar la situación conociendo las exigencias que tienen ellos en la escuela, las cuales no deben ser excesivamente altas. “Es necesario que los padres incentiven con responsabilidad la superación de sus hijos, brindándoles confianza y supervisando sus tareas”, recomendó Horacio Vargas.

Por último, exhortó a los padres a establecer metas de acuerdo con la capacidad de sus hijos, estar pendientes de las actividades que ellos realizan, ayudar a establecer un horario y lugar de estudio, felicitarlos por los progresos que obtengan, estimularlos con palabras y acciones que mejoren el ánimo y evitar la crítica hiriente.

Fuente: Agencia Andina

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Forma parte de la escuela de tus hijos

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Forma parte de la escuela de tus hijos

Por Óscar González de El Blog de Oscar González

Veamos los siguientes casos:

  • “Una madre invita a los alumnos de la clase de cuarto de primaria de su hijo a que visiten el lugar donde trabaja junto con su profesor”.
  • “Un profesor invita al padre de un alumno para que acuda a la clase a explicar en qué consiste su trabajo como médico en un centro de salud”.
  •  “Un grupo de padres y docentes se reúnen una vez al mes en la Escuela de Madres y padres del centro educativo para compartir experiencias”.

 ¿Qué tienen en común todas estas personas? Están colaborando activamente en la educación de sus hijos al formar parte de sus escuelas. No es necesario que los padres sean expertos en educación para que puedan manifestar sus preocupaciones y compartir sus conocimientos con la escuela de sus hijos.

Cada vez estoy más convencido de que este es el camino que debemos seguir: el centro educativo tiene que beneficiarse y enriquecerse de la implicación y la colaboración activa de las familias con la escuela. Para que esto ocurra debemos promover una actitud de apertura desde el propio centro evitando al máximo la postura opuesta, un “cierre institucional” tan frecuente en algunos centros educativos donde sus equipos directivos (en concreto sus directores) no permiten a los padres “entrar en la escuela” y colaborar activamente con la misma.

Implicar a las familias con la escuela es un proceso lento y paciente que nos puede llevar mucho tiempo ya que es necesario cambiar estructuras y formas de organización de los centros así como empezar a establecer un cambio de conciencia que nos ayude tanto a las familias como a los docentes a vernos como “socios” y “aliados” y no como “rivales” o “enemigos” y actuemos como un auténtico equipo educativo. Y esto no se puede conseguir de la noche a la mañana pues como digo, es un proceso lento. No me cansaré de repetir los grandes beneficios de la implicación de las familias con la escuela. Estos son solo algunos de ellos, que ya mencione en un post anterior:

 – Cuando los padres se implican en la educación de sus hijos en casa, estos tienen mejores resultados en la escuela. Y cuando los padres se implican en la escuela, los niños permanecen más tiempo dentro del sistema educativo,  y las escuelas lo hacen mejor”. (HENDERSON& BERLA)

 – Cuando niños y padres hablan regularmente sobre la escuela, los resultados académicos de los niños son mejores ( HO & WILMS).

 – Hay algunas actividades de los padres en casa que están firmemente asociados con el éxito escolar de los niños: Ayudar a que el niño organice su tiempo, ayudarle con los deberes, y hablar con él de los temas escolares. La vigilancia para que los alumnos realicen las tareas en casa, la lectura de los padres a los niños, y la participación en actividades voluntarias, tienen una influencia positiva en la educación de los niños (JORDAN, OROZCO & AVERET)

 – Los padres que leen a sus hijos antes de que entren en la escuela favorecen su aprendizaje. Hablar a los niños sobre libros e historias también ayuda al progreso lector.

 – Cuanto antes comience la implicación de los padres con la educación de sus hijos, más poderosos serán los efectos (COTTON & WIKELUND 1997) 

 – Los resultados de la implicación parental incluyen una mejora de los resultados escolares, reducción del absentismo, mejora de la conducta, y restaura la confianza de los padres en el sistema educativo (“The Home-School Connection Selected Partnership Programs in Large Cities”, Institute for Responsive Education, Boston)

 – Cuando las guarderías o escuelas infantiles hacen una reunión con los padres para explicarles la importancia de la implicación temprana en la educación, se han conseguido mejoras importantes en (1) el tiempo y la frecuencia con que los padres leen a sus hijos, (2) el número de visitas que los padres hacen a los centros, (3) las relaciones entre los padres con hijos de la misma edad. (KREIDER )

 – Las expectativas de los padres manifiestan una significativa influencia en los resultados de los alumnos en todas las áreas curriculares y en todos los cursos de la ESO. (MARCHESI & MARTIN )

 – La idea que los padres tienen de la educación  influye en su actitud y en los resultados.

 – El alejamiento de la familia respecto de la escuela favorece el fracaso escolar.

 Como vemos, motivos más que suficientes como para que nos tomemos esta colaboración muy en serio. Pero los padres se preguntan: ¿qué puedo hacer yo para implicarme?, ¿de qué forma puedo colaborar en la escuela de mis hijos? Me gustaría ofrecer algunas claves para ayudar a que esta implicación sea real y efectiva:

  • Busca la forma de presentarte y conocer mejor a los profesores de tus hijos al inicio de curso. La primera toma de contacto es fundamental para intercambiar impresiones. Aquí podemos manifestar nuestras intenciones de “formar equipo”.
  • Muestra tu agradecimiento y satisfacción hacia el centro educativo y su profesorado por algo que hayan realizado. No podemos únicamente criticar y quejarnos cuando se hace algo mal en la escuela. Lo que está bien hecho también ha de reconocerse y valorarse.
  • Haz llegar al centro tus ideas, sugerencias, aportaciones y preocupaciones para que las tomen en consideración. Si no recibes la respuesta esperada, sigue insistiendo. Busca otras formas y fórmulas para hacer llegar tus propuestas. Nunca pienses que eres un/a pesado/a.
  • Practica de vez en cuando la empatía poniéndote en el lugar del profesor o del equipo directivo del centro: ¿de qué forma actuarías tú en su posición?
  • Si tienes algún  problema, háblalo directamente con la persona que corresponda. Evita los famosos “corrillos” a las puertas del colegio que tan dañinos y tóxicos son. Hay lugares y momentos concretos para resolver estos temas. Hagámoslo donde y como corresponde.
  • Ofrece al profesor la posibilidad de colaborar con él ofreciendo tus conocimientos sobre un determinado tema (de tu trabajo, por ejemplo) relacionado con los contenidos que están trabajando en el aula.
  • Nunca te enfrentes con el profesor de tu hijo. Busca siempre la forma de llegar a un entendimiento a través de una buena y sincera comunicación.
  • Cuando hables con el profesorado sé sincero, no hagas uso de un “doble lenguaje”(delante digo una cosa pero por detrás otra bien distinta).

 Estas son algunas ideas y sugerencias personales, se podrían añadir muchísimas más. Como muy bien se destaca en el documento PISA IN FOCUS nº10: “los profesores, las escuelas y los sistemas educativos deben estudiar cómo pueden ayudar a los padres que están muy ocupados a desempeñar un papel más activo en la educación de sus hijos tanto dentro como fuera de la escuela”. Queda patente que la implicación de las familias es más necesaria que nunca. Tenemos la obligación de convertir la escuela en un espacio de cooperación entre el profesorado y las familias. Para saber qué puedes hacer tú para contribuir a establecer este EQUIPO EDUCATIVO te recomiendo que leas mi artículo: Empieza el nuevo curso. Familia y escuela nos necesitamos

Tú puedes enriquecer en gran medida la educación de tus hijos colaborando y participando activamente en la escuela. Plantéate la siguiente cuestión: ¿qué estoy haciendo yo para mejorar la escuela de mis hijos?No eches la culpa a la escuela y su entorno. Tampoco eches la culpa al profesorado. Hacerlo es hacerse la víctima y en este mundo ya hay demasiada gente que lo hace. Culpar a los demás es poner excusas… ¿Qué es lo que te gusta de la escuela de tus hijos?, ¿qué puedes hacer para implicarte más todavía? Escríbelo en una lista. Después haz algo para mejorar las cosas. Ponerlo por escrito es el primer paso pero no basta con escribirlo, es necesario pasar a la acción…

 Como afirma Robin Sharma “¿Sabes lo que pasa cuando trabajas en tu esfera de influencia para mejorar las cosas? Que tu esfera de influencia crece y se expande”. Por tanto, cumple con tu compromiso. La escuela de tus hijos será un lugar mejor si lo haces. Acuéstate cada día pudiendo afirmar: “la escuela de mis hijos es la mejor porque yo colaboro con ella”.

 “No hace falta que ilumines el mundo; bastará con que ilumines el rincón del mundo en que te ha tocado estar” Suzuki, maestro Zen

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