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Los involucrados en el bullying y sus características

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Es necesario considerar a todos los que participan en este tipo de maltrato:

  1. El o los agresores. Son estudiantes que disponen de mayor poder (por su tamaño, fuerza física, status en el grupo, edad, origen, entre otros) y que son proclives a la agresión de sus relaciones con los demás. No han desarrollado la capacidad de empatía y menos aún reconocen a sus víctimas como iguales, mostrando ausencia de responsabilidad. Además suelen tener la convicción de que lo que hacen está bien. Mientras esté respaldado, el acosador continuará con su comportamiento agresivo.
  2. El estudiante agredido (a). Habitualmente presenta características o conductas diferentes (usa anteojos, o es de baja estatura, de bajo mayor peso, tímido, sensible, inseguro, con pocas habilidades sociales, el más aplicado de la clase). Estas características y conductas son percibidas por el agresor o los agresores como motivos para agredirlo física o psicológicamente y excluirlo socialmente.
  3. Los observadores. Son testigos de la agresión sin que necesariamente sean partícipes directos de la misma. Existen cuatro tipos, entiendo en cuenta el grado y el tipo de implicancia:
  • Activos: si ayudan al agresor.
  • Pasivos: si refuerzan indirectamente al agresor, como por ejemplo, dando muestras de atención, sonriendo, asintiendo, entre otros.
  • Prosociales: si ayudan a la víctima.
  • Observadores puros: quienes no hacen nada, pero observan la situación.

El acoso entre estudiantes no puede explicarse sólo por las características del agresor o de la víctima. Hay que considerar que estas características son generadas por condiciones que no favorecen el ejercicio de los derechos, como: las diversas formas de violencia, los modelos sociales de inequidad, la organización y gestión autoritaria de la escuela, entre otros.

 Fuente: Prevención e intervención educativa frente al acoso entre estudiantes. Ministerio de Eduación (Perú)

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Identificando el acoso entre estudiantes (bullying)

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El acoso entre estudiantes (bullying) es un tipo de violencia que se caracteriza por conductas intencionales de hostigamiento, falta de respeto y maltrato verbal o físico que recibe un estudiante en forma reiterada de parte de uno u otros estudiantes, con el objeto de intimidarlo o excluirlo, atentando así contra su dignidad y derecho a gozar de un entorno escolar libre de violencia.

Manifestaciones del acoso entre estudiantes

El acoso entre estudiantes puede ser:

  1. Acoso directo: es la forma más común, a través de insultos, humillaciones, el empleo de apodos o apelativos denigrantes, peleas o agresiones físicas.
  2. Acoso indirecto: se caracteriza por propiciar la exclusión social de la víctima, a través de amenazas, la difusión de rumores escritos o verbales, como por ejemplo a través de la difusión de mensajes ridiculizantes o calumnias, que alejen o inhiban su participación en los grupos.

 El Cyberbullying o el happy slapping * son las formas de acoso más difíciles de controlar, porque el agresor se esconde en el anonimato y lleva a las víctimas a desconfiar de todos. Los estudios señalan que los varones cometen más agresiones directas, físicas y verbales, y las mujeres más agresiones indirectas, como la exclusión e intimidación psicológica.

De otro lado, por su contenido discriminatorio, podemos señalar que:

  • Si los comentarios y agresiones hacen referencia al origen cultural de un(a) estudiante y tiene connotaciones discriminadoras, se denomina bullying étnico.
  • Si incluye burlas sobre el cuerpo o partes del cuerpo de un(a) estudiante que lo(a) hace sentir incomodo(a) y tiene connotaciones sexuales, se denomina bullying sexista.
  • Si hace referencia a la orientación sexual y tiene connotaciones homofóbicas, se denomina bullying homofóbico.

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Distinguiendo el acoso de otras formas de maltrato

Para identificar que se está produciendo una situación de acoso entre estudiantes (bullying), deben considerarse las siguientes características:

  • Continuidad en el tiempo: No se trata de episodios de violencia aislados, sino que el acoso se repite constantemente, a lo largo de un periodo de tiempo.
  • Desequilibrio de poder: Implica una desventaja en la que el agresor es más fuerte (a sea una condición real o percibida de manera subjetiva), y la víctima no tiene la capacidad para defenderse.
  • Intencionalidad: El agresor escoge deliberadamente, como víctima, al estudiante que es percibido como más débil y vulnerable, con la intención de causarle daño.
*Happy Slapping: Ataque inesperado sobre una víctima mientras un cómplice del agresor graba lo que está sucediendo, normalmente por medio de la cámara de un teléfono móvil, para luego difundirlo o visionarlo repetidamente.

Fuente: Prevención e Intervención educativa frente al acoso entre estudiantes del Ministerio de Educación (Perú).

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

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¿Cómo lograr que nuestros hijos varones sean personas amables en vez de machos?

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En EE.UU hace unos días dos escolares fueron encontrados culpables de atacar sexualmente a otra adolescente. En una fiesta, donde estos dos jugadores de fútbol americano celebraban con sus amigos, la muchacha se emborrachó y ellos abusaron de ella delante de todos. El resto de chicos tomaron fotos y videos con sus celulares y, durante los siguientes días, usaron esas imágenes para atormentar a la víctima. Así ella también se enteró de lo sucedido y más tarde este material fue usado como evidencia en el juicio. Este es un caso que nos sirve para reflexionar como padres.

Esto sucedió en Steubenville, una ciudad americana empobrecida, cuyos jugadores de fútbol americano son tratados como héroes.

¿Cómo evitar este tipo de crueldad en los jóvenes? Kim Simon, madre y autora del blog mamabythebay.com, cuenta que cuando su niño era un bebé, asistía a una clase de estimulación temprana. Y que en uno de esos círculos, cuando las mamás se sientan con sus niños y conversan entre ellas, la instructora les preguntó cómo les gustaría que sus hijos sean cuando crezcan. La mayoría respondió, ‘fuerte’, ‘atleta’, ‘valiente’, ‘inteligente’. Ella contestó ‘amable’. Las otras mamás se sorprendieron.

Una violación se trata de poder y violencia. Y lamentablemente, se da también entre adolescentes. Para Kim Simon, mucha de esta violencia está alimentada por la cultura del macho. En el caso de Steubenville, se glorifica al jugador de fútbol americano, por traerle algo de gloria a la ciudad, y se pasan por alto sus errores. Las muchachas se visten de porristas para alentarlos y para ellas no existe una gloria equivalente a la de estos atletas. Esto explica por qué nadie paró a estos dos chicos mientras abusaban de su amiga en público.

Esto también sucede en nuestro país. A los chicos se les enseña a ser machos, desde la casa. Las mujercitas son las que ayudan con los quehaceres del hogar, las que levantan la mesa después de comer. A los niños se les dice que un hombre no llora. A los jugadores de fútbol se les alienta como si se tratase de héroes nacionales, hasta recordamos guerras pasadas cada vez que se enfrentan a algún país rival; pero a las chicas del vóley, las que consiguen los verdaderos triunfos, no se les da un trato equivalente.

Los padres somos responsables de que esto suceda y podemos evitar estos terribles casos de abuso y violencia.

Debemos enseñarle a nuestros niños a ser amables: Hay que inculcarles empatía y compasión desde muy temprano. Un niño pequeño puede aprender a usar palabras de bondad: ‘Amigo, ¿estás bien?’, ‘Amigo, por qué lloras, te hiciste una herida? Anima a tus hijos hombres a ser conscientes de los sentimientos de otros. ‘Mamá está triste. Nuestro amigo Roberto está enfermo, y yo quiero que se sienta mejor’. Enséñale a reconocer y expresar sus propios sentimientos.

Dale tareas para que desarrolle la capacidad de ser amable con otros. Hazlo escribir cartas de agradecimiento cuando reciba un regalo, explícale que cuando vea a uno de sus compañeritos solo en el patio del colegio, que se acerque a él y le pregunte cómo está. No solo invites amigos a la casa, son también amigas para que juegue con niñas.

Hay que enseñarles el verdadero significado de la valentía: Valentía no es la ausencia miedo, sino hacer algo pese al miedo. Cuántos de esos testigos en esa fiesta sabían que lo que sus amigos estaban haciendo era terrible, pero no fueron lo suficientemente valientes para enfrentárseles, o a arruinar su reputación de macho. Enséñales a tus hijos que el coraje es difícil y que tenemos que usarlo en momentos complicados. Siempre predica con el ejemplo.

Hablemos de sexo con nuestros hijos. Desde pequeños, tenemos que conversar con ellos sobre el tema, pero de acuerdo a su edad. Cuando son chiquitos, debemos explicarles que no pueden quitarse la ropa delante de las visitas, por ejemplo. Cuando van creciendo, la conversación evoluciona. Como padres, nuestra meta no es que nuestros hijos varones no embaracen a alguien. La meta es que en el futuro, cuando sean adultos, sean respetuosos y amables con sus parejas a nivel sexual. No se trata de darles condones y hablarles de las ETS. Hay que explicarles a los adolescentes cómo es el sexo en realidad, no que lo aprendan de sus amigos o, peor aun, del porno, donde todo está muy tergiversado. Que sepan cuándo una chica dice sí y cuándo ellos deben parar. El sexo no es una necesidad física, es una manera de relacionarte con otra persona.

Debemos dar a nuestros hijos las herramientas que necesitan para protegerse a sí mismos y a los demás. ¿Puede tu hijo decirte la verdad, sin que tú te enojes fácilmente? ¿Confía en que tú estás de su parte y que, si lo necesita, puede contarte de todo? ¿Podría tu hijo llamarte en la madrugada, desde una fiesta y durante una emergencia, sin que tú te molestes ni hagas preguntas innecesarias (el tiempo para eso viene después)? Cualquiera de los testigos en esa fiesta en Steubenville pudo haber llamado a sus padres o a la policía, pero mucho tuvieron miedo, quizá también porque muchos estaban intoxicados. Demuéstrales a tus hijos que pueden confiar en ti en todo momento y que serás un apoyo grande para ellos durante una emergencia.

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¿Cómo saber si nuestros hijos son víctimas de bullying o agresores?

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El bullying o el acoso entre los chicos es, lamentablemente, muy común. Más común de lo que queremos aceptar. Cuando un niño o adolescente es víctima de bullying, muestra signos que padres y profesores podrían reconocer fácilmente. De acuerdo al psicólogo Julio César Carozzo, presidente del Observatorio Sobre Violencia y Convivencia en la Escuela en Perú, estos son los indicadores más comunes:

1. Cambios de ánimo: Si a tu hijo de repente lo notas triste y ensimismado, cuando usualmente no lo era.

2. Bajo rendimiento escolar: Cada chico tiene un rendimiento estándar en el colegio. Si comienzan a bajar sus notas de manera sostenible, es que obviamente algo le sucede.

3. Presenta heridas, rasguños y moretones.

4. Viene a casa con el uniforme y los útiles dañados.

5. Muestra perturbaciones en el apetito, come menos o, por el contrario, desarrolla un apetito voraz.

6. Presenta perturbaciones en el sueño: Le cuesta dormir o duerme demasiado.

7. La víctima se resiste a comentar sobre lo que pasa en el colegio. Los padres notan que su hijo no tiene amigos.

8. No quiere ir a la escuela y en las mañanas, para evitar ir, somatiza dolores de cabeza, problemas estomacales, náuseas, etc.

¿Qué podemos hacer los padres para que el niño cuente lo que está sucediendo?

Como explica Carozzo, en el bullying existe el código del silencio: nadie habla de lo que está sucediendo. La víctima se resiste a contar lo que le pasa por falta de confianza hacia los padres y los profesores, ya que nunca ha recibido la suficiente seguridad de ellos.

Muchas veces, estos chicos no tienen habilidades sociales para comunicarse. Por ello, padres y profesores tenemos que mejorar las relaciones afectivas y sociales con los chicos y debemos preocuparnos por fomentar en ellos habilidades sociales para comunicarse.

¿Cómo saber si mi hijo es el agresor?

Como padres, hay que conocer a nuestros hijos y reconocer sus defectos, no solo sus virtudes. Un chico muy impulsivo, que no dialoga, sino que resuelve todo con su temperamento, es una persona que podría convertirse en un bully. Estos muchachos y muchachas agresores son muy poco comunicativos. Sin embargo, a muchos de ellos les gusta ostentar su fama de valiente, incluso de matón.

Sucede que, muchas veces, los chicos matones en el colegio gozan de prestigio. Otros niños y adolescentes pueden sentirse bien con un amigo que lidera sobre la violencia. Por ello, los padres y profesores deben estar atentos.

Los chicos agresores no son muy empáticos, y hasta sienten que la víctima se merece el maltrato. Tienen bajo rendimiento escolar y baja autoestima.

Julio César Carozzo afirma que para identificar tanto a víctimas como a agresores, es necesario que conozcamos bien a nuestros hijos y alumnos. Si un profesor ve que un niño anda solo y que no tiene amigos, pues esa es una señal de alerta, porque en el colegio los niños solitarios son los más vulnerables.

¿Niñas también?

Los agresores varones son más físicos, y las niñas son más psicológicas. El bullying entre chicas también incluye chismes y cuentos que buscan dañar la imagen de una persona. Sin embargo, sí se dan casos de niñas que llevan a cabo un bullying físico o niñas que forman parte de un grupo de chicos que siguen a un líder agresor.

Con estos chicos agresores es también necesario inculcarles habilidades comunicativas, para que la violencia no sea una manera de expresión. Tanto si tu hijo es un bully como una víctima, el caso debe tratarse con un profesional. El psicólogo del colegio debería trabajar en conjunto con los padres.

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