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¿Te ignoran cuando llegas a casa?

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De acuerdo a un estudio, es normal que los hijos ignoren a los padres que llegan a la casa después del trabajo, porque los chicos están ocupados haciendo tareas o en sus propios asuntos. Sin embargo, esto tiene consecuencias negativas en la vida familiar.

Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) llevaron a cabo un estudio de 3 años con 32 familias de clase media en EEUU. Estas familias tenían en común que ambos padres trabajaban.

La investigación encontró que, en muchos casos, tanto el padre que llegaba a la casa del trabajo primero –normalmente la mamá- como los hijos tenían actitudes positivas con el padre que llegaba después. Sin embargo, se descubrió que en poco más de la mitad de encuentros de padres e hijos al final del día, los niños y adolescentes de clase media ignoran a sus papás.

La explicación para esto es que el padre que llega más tarde, encuentra un lugar en movimiento: los hijos están terminando sus tareas o viendo televisión y el padre que ya está en casa está preparando la cena. El momento en el que toda la familia por fin se reúne, es muy importante, porque, como explicaron los investigadores, la falta de saludos positivos pone el tono para una noche menos feliz.

“Los saludos positivos dan paso a los intercambios sociales gratificantes, mientras que la distracción decepciona al padre que regresa a casa al último, lo que puede contribuir a que los padres pasen menos tiempo con los miembros de la familia en las noches”, afirmaron los investigadores.

Así que, ¿cuál es la solución? Hay que reconocer que las familias, donde ambos padres están muy ocupados, hacen malabares para funcionar. No es fácil. Sin embargo, se puede crear una costumbre en casa, cuando por fin todos llegan: pasar un tiempo juntos. La cena no es la mejor solución, ya que no siempre es posible comer todos juntos.

En los 50, existía la costumbre de ‘la hora del coctel’. Cuando el hombre regresaba del trabajo, esta ‘hora del coctel’ era para todos un tiempo de relajo en la misma habitación, normalmente la sala. En la versión del 2013 la mamá puede ser la que llegue tarde del trabajo, y uno de los hijos está en la laptop, mientras otro juega con el Wii, pero todos en algún momento se pueden sentar en la cocina, por ejemplo, y conversar sobre su día. Este intercambio social positivo le dará a todos una noche más feliz… una vida familiar más feliz.

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Los pilares fundamentales de la comunicación en el matrimonio (PARTE 2)

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Cuarto pilar: El trabajo profesional

El trabajo profesional es aquello que ocupa la mayoría del tiempo de los esposos. Es en función de éste que se organizan. Esta labor se lleva a cabo con competencia, esfuerzo y mentalidad de mejora, dentro o fuera de casa, remunerada o no. Esta actividad es tan importante para cada uno de los esposos que ocupa un lugar importante en la comunicación entre ellos.

Conversar sobre el trabajo no solo es estimulante para los cónyuges, sino que pueden ayudarse mutuamente con consejo y una perspectiva diferente. El interés que uno de los esposos demuestre por el trabajo del otro le da seguridad y hace que las dificultades sean más llevaderas.

Si el mundo profesional de la mujer se da a nivel del hogar, ella necesita del respaldo de su esposo y del apoyo en ciertas tareas, sobre todo en la educación de los hijos.

Todos los trabajos requieren entrega y sacrificio, por eso sería injusto si alguno en la relación no le da ese reconocimiento a su pareja porque éste tiene un trabajo con poco prestigio, que pague poco o nada (en el caso de las amas de casa) o que no le guste. Ese sentimiento de superioridad da lugar a reproches y resentimientos.

La casa es también un trabajo

Una ama de casa tiene un trabajo fuerte. No es un trabajo poco mental, poco importante o solo para mujeres. Para que un hogar funcione, necesita de criterio profesional. Un ama de casa o un hombre que realice esta labor (son cada vez más comunes) es la responsable de nutrir a su familia, de organizar las finanzas, del ahorro. El oficio de esta persona también merece el interés de su pareja.

Quinto pilar: La sexualidad en el matrimonio

Se llega a una sexualidad plena con la pareja, solo si antes ha habido una comunicación de la intimidad de cada uno. Una vida sexual satisfactoria no es solo contacto físico, porque podría limitarse al mero encuentro de dos egoísmos. La entrega corporal es el resultado del amor y la comunicación. La espiritualidad en una relación es igual de necesaria que la sexualidad y ambas deben ir de la mano.

Los temas sexuales no pueden ser callados por vergüenza o temor.

Sexto pilar: La familia

En este campo, el uso de diplomacia sobre la familia carnal y política garantiza el éxito de la comunicación e impide fricciones innecesarias en la pareja. Por más que uno tenga presente los defectos de su familia (padres y hermanos), si alguien los saca a la luz, así sea el esposo o la esposa, uno va a querer protegerlos.

Con la familia de tu pareja, procura: interesarte por ellos, tener detalles afectuosos, pasar por alto pequeñas discusiones, perdonar los disgustos, ser prudente y justo, ser positivo en los juicios y mantener la serenidad ante alguna acusación.

Evita: Enfrentamientos, reprochar (“tu hermana hizo esto mal”), usar calificativos o generalizaciones, entrometerse, ignorar a la familia del cónyuge, preguntar más de lo que se te quiera decir.

Ni bien una pareja se casa, puede suceder que las familias de ambos se entrometan. Los esposos deben demostrarles que para ellos la independencia y el espacio propio son importantes desde el comienzo, porque luego se volverá más difícil. Con mucha gracia, deben dejarles en claro a sus familiares que no pueden entrometerse en su intimidad.

Pero, si ya es tarde, todavía pueden hacerlo. Primero convérsenlo entre ustedes, los esposos, y pónganse de acuerdo. Luego, con mucho cariño, comuníquenle a la familia que están buscando su propio espacio. Sean firmes, mantengan su postura y comprométanse a esforzarse para que se cumpla.

 Pilar número 7: Dinero y economía doméstica

Aunque uno sea el que aporte más, la economía del hogar es de los dos. El matrimonio es una empresa común y ambos son socios. Todas las decisiones que tomen sobre el dinero, como ahorrarlo, invertirlo o gastarlo, debe ser de mutuo acuerdo y sin engaños.

Los esposos deben: conocer los ingresos del otro y los gastos del hogar, hacer una distribución racional, confiar en el criterio del otro para gastar y educar a los hijos en el uso responsable del dinero. Las cuentas siempre deben estar claras y una comunicación fluida sobre la economía en casa es la única manera de lograrlo.

Para ver Los pilares fundamentales de la comunicación en el matrimonio- Parte 1- haz click aquí

(Adaptado de ‘La comunicación en el matrimonio’ de Gloria Elena Franco Cuartas)

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La comunicación familiar

Matrimonio feliz

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Los pilares fundamentales de la comunicación en el matrimonio (PARTE 1)

la comunicacion familiar

Foto: Película “Up”

¿De qué conversan los esposos? Pues de la vida diaria, de la familia y amigos, del trabajo y las aficiones. La comunicación entre ellos debe fluir con naturalidad, ser honesta y sencilla, sin mayores cargas dramáticas.

Hay 7 pilares fundamentales en la comunicación dentro del matrimonio. Estos son 7 temas que aparecen en algún momento de la vida diaria en pareja. No tienen un orden especial, ya que todos son capitales:

Primer pilar: Valores

La comunicación en este campo es psicológica, porque se comparten personalidad, sentimientos y convicciones. También es espiritual, porque se comunican creencias y principios. Ambos esposos buscan objetivos comunes, superiores a sí mismos: el amor verdadero no solo comparte cuerpo, sino alma. Este pilar da fundamento a una educación sólida para la vida moral y religiosa de los hijos.

Segundo pilar: Sentimientos y afectos

Estos nos ayudan a salir de nosotros mismos y pensar en los otros. Los sentimientos y afectos son esas pequeñas grandes cosas que se comunican los que se quieren. Conversar en la mesa sobre una anécdota divertida, decir un te quiero o te extraño, hablar sobre el nacimiento del hijo de un amigo. Nada que venga de los sentimientos, propios y ajenos, es trivial.

La comunicación de afectos y sentimientos tiene aspectos muy prácticos y simples como estos: tomar en serio las opiniones del otro, respetar sus ideas, pedir ayuda buscando la compañía del otro, pedir consejo y soluciones rápidas para un problema o tomar en cuenta sus sugerencias.

El amor obviamente no puede dejarse de mencionar. Este es un sentimiento gratificante, que se apoya en la voluntad y la inteligencia para conducir a un compromiso que es fidelidad. El mejor amor es aquel que lo entrega todo y busca la felicidad plena del otro. El amor entre esposos debe ayudarlos a encontrar mejora personal, porque sino eventualmente llegará el vacío por una necesidad afectiva insatisfecha. La comprensión es básica en la relación, y con el verdadero amor el egoísmo es superado.

Tercer pilar: Los hijos y el hogar

El hogar y los hijos son un pilar de primer orden en lo que a comunicación matrimonial se refiere. Esta es importante para comprender a los hijos y facilitar su formación. Son tema obligado entre los esposos: los amigos de nuestros hijos, su colegio, los estímulos y castigos, la rebeldía, etc.

Ambos padres deben estar unidos en criterio a la hora de educar. La visión femenina y la masculina aportan en la formación equilibrada de los chicos. Recuerda que la educación de los hijos comienza con la comunicación de los padres.

Ellos deben notar que sus padres se comunican. En vez de decirles “que lo decida tu madre”, sería mejor un “déjame conversarlo con tu madre y luego te contamos nuestra decisión”. Si el hijo no encuentra unión y comunicación entre sus padres, irá donde más le conviene. Es vital que los papás se comuniquen con sus hijos, pero aun más entre ellos.

Los deberes en casa

El hogar, sitio de convivencia familiar, es también parte importante de la comunicación de pareja. ¿Cómo lograr que sea un lugar en el que se formen gratos recuerdos? ¿Cómo repartir las tareas? Para garantizarles a los hijos un futuro feliz, les debemos dar un presente estable y pleno, que les dé seguridad y que les dé una idea clara del sentido del deber.

Mamá no tiene que hacer todas las tareas de la casa. Y la hija no es la única que debe ayudarla. Manda a tu hijo a barrer, planchar o lavar el baño. Que tu esposo lave los platos después de la cena. Qué tal si en vez de llamar al cerrajero para arreglar la manija de la puerta del baño, papá lo intenta. El hogar debe ser prioridad para todos los que lo habitan. Y ver a papá trabajar en él tan duro como mamá le da a los hijos un gran ejemplo, confianza y le otorgarán valor a las tareas del hogar. Una comunicación fluida entre todos los miembros –a través de algún sistema creado en casa, como post-its en la refrigeradora, por ejemplo- hará saber a cada uno cuál es su obligación en casa y qué les falta reforzar.

Miren al hogar como un negocio, que en vez de darle dinero, le da felicidad a la familia. Por ello vale la pena la inversión de fuerza y tiempo, por parte de todos, en su mantenimiento.

(Adaptado de ‘La comunicación en el matrimonio’ de Gloria Elena Franco Cuartas)

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Pautas para una buena comunicación familiar (O como no perder la paciencia con los hijos PARTE 2)

Más sobre la comunicación familiar:

7. No existe mensaje tonto. Lo que nos digan puede ser más sencillo o más complejo, pero nunca carece de importancia.

8. Si el mal humor nos impide mantener una la comunicación familiar adecuada, procuraremos dejarlo para otro momento cuando estemos en mejores condiciones.

9. Siempre daremos oportunidad de hablar al otro, aunque nos parezca que no tenga razón o derecho. Es posible de que, después de que hable, nos demos cuenta que estábamos equivocados. Esto es  buenísimo para tener la comunicación familiar sana.

10. Cuando notemos que en la familia alguno esté más callado, no le pediremos que dé explicaciones sobre su actitud delante de los otros. Si le demostramos confianza, le ayudaremos a contarnos su problema.

11. Cuando hablemos con nuestros hijos lo haremos cara a cara, buscando sus ojos para que la conversación sea más efectiva.

12. Tendremos en cuenta que los gritos invitar a gritar más: se acaloran las partes y se pierde la razón. La serenidad llama a la calma.

 (Tomado de ‘El Proceso de la Comunicación’, de Gloria Elena Franco Cuartas)

Lee la parte 1 aquí 

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Educación con Firmeza

Autoestima

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