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Cultivar un amor para siempre

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Publicado en el blog Ser Audaces de Aníbal Cuevas

Todas las relaciones personales están sujetas al desgaste propio de la limitación humana. El roce del carácter propio y de los demás, las preocupaciones, los egoísmos, la búsqueda de la propia satisfacción y tantas otras realidades desgastan, y mucho, el trato entre las personas.

Lo mismo ocurre en el matrimonio. A las limitaciones personales se unen en muchos casos el acostumbramiento, la perdida de ilusiones, el pasar del tiempo y dejarse llevar de él.
Se me ocurren algunas ideas que pueden ser útiles para evitar el desgaste propio de la convivencia.
– Es bueno que el marido y la mujer gocen de cierta autonomía, que se dejen espacios. No es necesario compartirlo todo, ni tener las mismas aficiones. Es más, esa autonomía en ciertos asuntos enriquecen el matrimonio. Notese que me refiero a cierta autonomía y no a independencia. El limite se sitúa ante aquello que suponga perjuicio para el proyecto común.
– De la misma manera que es buena cierta autonomía, es imprescindible tener tiempo en común. Tiempo exclusivo para estar los dos solos, para pasear, hablar, recrear el compromiso, refrescar el amor. Se trata de algo siempre necesario, pero quizás más cuando los hijos pequeños absorben el tiempo.
– Si el sentido del humor es fundamental en cualquier ocasión, no lo es menos en el matrimonio. Es muy sano reír juntos, evitar el dramatismo, buscar el lado positivo de lo que ocurre.
– Cuando surgen problemas externos, ya sean de tipo laboral, económico u otros, es necesaria una unidad fuerte y nunca afrontarlos solos.
– Una gran delicadeza en el trato, cuidando las palabras y los gestos. Echando cada día pequeñas ramas que mantengan el fuego, alimentando el afecto, cuidando las relaciones intimas.
No es tan difícil, tampoco fácil, sin embargo el amor todo lo puede.

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

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Trampas que afectan el matrimonio

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En la relación conyugal se presentan situaciones y conflictos que si no se saben identificar a tiempo, pueden pasar a mayores afectando así seriamente la relación. Pero no basta solo con identificar los problemas, es también necesario discutirlos con el cónyuge y atacarlos de raíz.

Estas son las trampas más comunes en una relación matrimonial, según la experta Diana T. de Pozas, del programa Desarrollo y Formación Familiar A.C.:

Egoísmo
Por ejemplo cuando uno de los dos cónyuges no está en disponibilidad de comunicarse porque está cansado, tiene sueño o se siente mal. Y en lugar de explicar su malestar, únicamente se duerme dejando al otro con una sensación de no haber sido tomado en cuenta y de que algo anda mal.

No tiene que ser drástico para que se corte la comunicación, basta con que uno de los dos interlocutores -el que habla o el que escucha – no esté realmente con ánimos de conversar para que se impida una verdadera comunicación.

Activismo
Sucede muchas veces que estamos todos tan envueltos en el activismo, que descuidamos la conversación tranquila con nuestra pareja, y esto, tarde o temprano, afecta la unión matrimonial.

Agresividad
No hay nada que corte más la disponibilidad de una persona para escuchar que una ofensa. Si tenemos quejas o diferencias con nuestro cónyuge, lo mejor es buscar las palabras que tengan el significado de lo que queremos decir pero sin ofender. Algunas frases que podemos prohibir en el hogar son: “Te lo dije”; “Siempre que yo… tú…”; “Nunca me…”.

Hay veces que el enojo o el orgullo nos hacen imposible este propósito de no ofender, pero es mucho más difícil pedirle a una persona que nos escuche y nos entienda, si se siente ofendida.

“Adivinanzas”
Es cierto que muchos años de convivencia permiten a la pareja conocerse mejor, pero aun así, en muchas ocasiones es mejor consultar para saber a ciencia cierta los deseos o pensamientos del otro.

Miedo de hablar
En cada matrimonio hay un tema que es el “talón de Aquiles”, sin embargo, dentro de un marco de respeto, cordialidad y por supuesto mucho amor, hasta los temas más difíciles se pueden y se deben tratar. Asimismo, es importante ser receptivos y calmados al escuchar a la pareja, motivarla y hacerla sentir que en realidad todo se puede tratar y todo se puede arreglar “hablando”.

Silencios
Parece una contradicción, pero el silencio es, en sí mismo, un verdadero bloqueo para la comunicación, porque se puede mal interpretar. Si bien es importante y hasta bueno que haya silencios en ciertos momentos (cuando hay una discusión fuerte, que lo único que logra es empeorar las cosas), hay que estar siempre atentos a que en realidad ese silencio no represente un conflicto.

Los silencios después de un enojo, pueden estar motivados por el orgullo. Si éste es el caso, no debemos dudar en romperlo ya que lo único que está causando es una serie de barreras y rencores que no se eliminan con facilidad.

Tomado de la página www.lafamilia.info

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El amor de los padres

Siempre que me piden en un colegio que desarrolle un plan de formación sobre temas de educación afectiva y sexual para los alumnos, explico que el primer eslabón son las familias, y en concreto los padres.

La primera referencia del mundo exterior que tiene un recién nacido es su madre y casi inmediatamente después, su padre. Cada nuevo niño que llega al mundo queda insertado en un amor primero, no merecido, incondicional. Este primer amor es que le va a dotar de una identidad; qué importante es el momento en que los padres decidimos qué nombre le vamos a dar a nuestro hijo. Pronto entenderá y podrá decir cómo se llama. Esta primera relación del ser humano al nacer es una relación de total necesidad. Y esto tiene una enorme significación: antes de ser esposos y padres, hemos sido hijos. Para amar, primero hemos sido amados. La escuela del amor ha sido la familia, han sido los padres.

El papel del padre y de la madre que en cada familia se desarrollará de un modo diferente, pero ambos son preciosos y necesarios, y quedarán siempre como un tesoro inagotable en la memoria de aquel niño que haya tenido la suerte de ser amado.

Pero hoy no me quería detener sólo sobre el amor que recibimos como hijos, o que damos como padres, sino que quería detenerme en la importancia del amor entre los padres. Los niños desde pequeños aprenden de las expresiones de afecto entre sus padres. De la relación entre ellos aprenderán a querer y respetarse, aprenderán a pedir perdón. Aprenderán a querer y ser queridos. Porque mientras el niño, sobre todo, recibe el amor incondicional de sus padres, entre estos, el amor que se dan requiere la libertad. Juan Pablo II insistía en que el marido y la mujer se daban el uno al otro como un don precioso: no se daban cosas, regalos tiempo…, se daban a sí mismos y, para darse, ponen en juego su libertad.

Actualmente cada vez más hay niños que tienen que aprender a vivir entre dos casas, y aparentemente, entre dos familias. En una ocasión una amiga mía que se acababa de separar me comentaba como sus hijos lo estaban llevando muy bien porque lo habían hecho de un modo muy civilizado y sin aparente discusión. Su hija de ocho años, en cambio, lo vivía con mucha confusión: mientras tanto le estaba comentando a mi hija que la iban a llevar a un orfanato…

Ante una situación triste y difícil mejor es no negarla. Reconocerla es el primer paso para comprenderla, y aprender a vivir con ella y superarla.

Por Ondina Vélez Graga

Directora del Máster de Educación Afectivo Sexual

Instituto CEU de Estudios de la Familia

Publicado en la Revista Hacer Familia #226

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¿Cómo sobrevive la familia en medio de una crisis económica?

matrimonio unido

Foto: @lamamaoca

Cuando la familia vive en medio de una crisis económica, mantener el buen ánimo es difícil. Sin embargo, pese a los paros, la crisis o la falta de medios económicos, no se nos puede arrebatar la capacidad de querer. El amor conyugal, por ejemplo, es gratuito. Queremos a la otra persona porque se nos da la gana. Es una decisión libre que crea compromiso.

En tiempos difíciles, se debe invertir las energías en querer, ya que alguien que se siente solo o no querido se vuelve profundamente infeliz.

El desprecio, el ninguneo o la simple indiferencia crean dolor en la gente y es peor aún si estos sentimientos vienen de la familia. Si ellos no nos muestran que nos quieren, ¿entonces quién más?

En tiempo de crisis, las pequeñas muestras de afecto hacen que la capacidad de amar crezca. Y esto lleva a la felicidad. Estar pendientes de la necesidad de tus familiares, conocer sus gustos, interesarse por sus cosas, esas pequeñas muestras de afecto fomentan la unión dentro de la familia, a pesar de que fuera de ella las cosas no van bien.

Como padres debemos saber que nuestros hijos son felices cuando nos ven juntos. No necesitan ropa nueva ni cosas para ser felices. Ellos necesitan pocas cosas para vivir, pero mucha dedicación. Necesitan sentirse importantes para sus padres, solo así se desarrollará al máximo su personalidad y serán la mejor versión de sí mismos.

La regla de oro: La confianza

Las mayores rupturas afectivas suceden por la decepción y esta se da cuando no podemos confiar en alguien, en su lealtad o sinceridad. En la familia, debe haber confianza, la confianza de que nadie va a salir defraudado. Cuando confiamos en otra persona le estamos dando muchísima importancia en nuestras vidas.

Confiar en el amor que tu familia tiene para ti y confiar en tu propia capacidad para amarlos es lo único que una crisis no podría quitarte.

(Fuente: ‘Cada uno a lo suyo’ de Mónica de Aysa para la revista Hacer Familia)

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Los pilares fundamentales de la comunicación en el matrimonio (PARTE 2)

comunicación matrimonio

@película UP

Cuarto pilar: El trabajo profesional

El trabajo profesional es aquello que ocupa la mayoría del tiempo de los esposos. Es en función de éste que se organizan. Esta labor se lleva a cabo con competencia, esfuerzo y mentalidad de mejora, dentro o fuera de casa, remunerada o no. Esta actividad es tan importante para cada uno de los esposos que ocupa un lugar importante en la comunicación entre ellos.

Conversar sobre el trabajo no solo es estimulante para los cónyuges, sino que pueden ayudarse mutuamente con consejo y una perspectiva diferente. El interés que uno de los esposos demuestre por el trabajo del otro le da seguridad y hace que las dificultades sean más llevaderas.

Si el mundo profesional de la mujer se da a nivel del hogar, ella necesita del respaldo de su esposo y del apoyo en ciertas tareas, sobre todo en la educación de los hijos.

Todos los trabajos requieren entrega y sacrificio, por eso sería injusto si alguno en la relación no le da ese reconocimiento a su pareja porque éste tiene un trabajo con poco prestigio, que pague poco o nada (en el caso de las amas de casa) o que no le guste. Ese sentimiento de superioridad da lugar a reproches y resentimientos.

La casa es también un trabajo

Una ama de casa tiene un trabajo fuerte. No es un trabajo poco mental, poco importante o solo para mujeres. Para que un hogar funcione, necesita de criterio profesional. Un ama de casa o un hombre que realice esta labor (son cada vez más comunes) es la responsable de nutrir a su familia, de organizar las finanzas, del ahorro. El oficio de esta persona también merece el interés de su pareja.

Quinto pilar: La sexualidad en el matrimonio

Se llega a una sexualidad plena con la pareja, solo si antes ha habido una comunicación de la intimidad de cada uno. Una vida sexual satisfactoria no es solo contacto físico, porque podría limitarse al mero encuentro de dos egoísmos. La entrega corporal es el resultado del amor y la comunicación. La espiritualidad en una relación es igual de necesaria que la sexualidad y ambas deben ir de la mano.

Los temas sexuales no pueden ser callados por vergüenza o temor.

Sexto pilar: La familia

En este campo, el uso de diplomacia sobre la familia carnal y política garantiza el éxito de la comunicación e impide fricciones innecesarias en la pareja. Por más que uno tenga presente los defectos de su familia (padres y hermanos), si alguien los saca a la luz, así sea el esposo o la esposa, uno va a querer protegerlos.

Con la familia de tu pareja, procura: interesarte por ellos, tener detalles afectuosos, pasar por alto pequeñas discusiones, perdonar los disgustos, ser prudente y justo, ser positivo en los juicios y mantener la serenidad ante alguna acusación.

Evita: Enfrentamientos, reprochar (“tu hermana hizo esto mal”), usar calificativos o generalizaciones, entrometerse, ignorar a la familia del cónyuge, preguntar más de lo que se te quiera decir.

Ni bien una pareja se casa, puede suceder que las familias de ambos se entrometan. Los esposos deben demostrarles que para ellos la independencia y el espacio propio son importantes desde el comienzo, porque luego se volverá más difícil. Con mucha gracia, deben dejarles en claro a sus familiares que no pueden entrometerse en su intimidad.

Pero, si ya es tarde, todavía pueden hacerlo. Primero convérsenlo entre ustedes, los esposos, y pónganse de acuerdo. Luego, con mucho cariño, comuníquenle a la familia que están buscando su propio espacio. Sean firmes, mantengan su postura y comprométanse a esforzarse para que se cumpla.

 Pilar número 7: Dinero y economía doméstica

Aunque uno sea el que aporte más, la economía del hogar es de los dos. El matrimonio es una empresa común y ambos son socios. Todas las decisiones que tomen sobre el dinero, como ahorrarlo, invertirlo o gastarlo, debe ser de mutuo acuerdo y sin engaños.

Los esposos deben: conocer los ingresos del otro y los gastos del hogar, hacer una distribución racional, confiar en el criterio del otro para gastar y educar a los hijos en el uso responsable del dinero. Las cuentas siempre deben estar claras y una comunicación fluida sobre la economía en casa es la única manera de lograrlo.

Para ver Los pilares fundamentales de la comunicación en el matrimonio- Parte 1- haz click aquí

(Adaptado de ‘La comunicación en el matrimonio’ de Gloria Elena Franco Cuartas)

Más sobre:

La comunicación familiar

Matrimonio feliz

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