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Los pilares fundamentales de la comunicación en el matrimonio (PARTE 1)

la comunicacion familiar

Foto: Película «Up»

¿De qué conversan los esposos? Pues de la vida diaria, de la familia y amigos, del trabajo y las aficiones. La comunicación entre ellos debe fluir con naturalidad, ser honesta y sencilla, sin mayores cargas dramáticas.

Hay 7 pilares fundamentales en la comunicación dentro del matrimonio. Estos son 7 temas que aparecen en algún momento de la vida diaria en pareja. No tienen un orden especial, ya que todos son capitales:

Primer pilar: Valores

La comunicación en este campo es psicológica, porque se comparten personalidad, sentimientos y convicciones. También es espiritual, porque se comunican creencias y principios. Ambos esposos buscan objetivos comunes, superiores a sí mismos: el amor verdadero no solo comparte cuerpo, sino alma. Este pilar da fundamento a una educación sólida para la vida moral y religiosa de los hijos.

Segundo pilar: Sentimientos y afectos

Estos nos ayudan a salir de nosotros mismos y pensar en los otros. Los sentimientos y afectos son esas pequeñas grandes cosas que se comunican los que se quieren. Conversar en la mesa sobre una anécdota divertida, decir un te quiero o te extraño, hablar sobre el nacimiento del hijo de un amigo. Nada que venga de los sentimientos, propios y ajenos, es trivial.

La comunicación de afectos y sentimientos tiene aspectos muy prácticos y simples como estos: tomar en serio las opiniones del otro, respetar sus ideas, pedir ayuda buscando la compañía del otro, pedir consejo y soluciones rápidas para un problema o tomar en cuenta sus sugerencias.

El amor obviamente no puede dejarse de mencionar. Este es un sentimiento gratificante, que se apoya en la voluntad y la inteligencia para conducir a un compromiso que es fidelidad. El mejor amor es aquel que lo entrega todo y busca la felicidad plena del otro. El amor entre esposos debe ayudarlos a encontrar mejora personal, porque sino eventualmente llegará el vacío por una necesidad afectiva insatisfecha. La comprensión es básica en la relación, y con el verdadero amor el egoísmo es superado.

Tercer pilar: Los hijos y el hogar

El hogar y los hijos son un pilar de primer orden en lo que a comunicación matrimonial se refiere. Esta es importante para comprender a los hijos y facilitar su formación. Son tema obligado entre los esposos: los amigos de nuestros hijos, su colegio, los estímulos y castigos, la rebeldía, etc.

Ambos padres deben estar unidos en criterio a la hora de educar. La visión femenina y la masculina aportan en la formación equilibrada de los chicos. Recuerda que la educación de los hijos comienza con la comunicación de los padres.

Ellos deben notar que sus padres se comunican. En vez de decirles “que lo decida tu madre”, sería mejor un “déjame conversarlo con tu madre y luego te contamos nuestra decisión”. Si el hijo no encuentra unión y comunicación entre sus padres, irá donde más le conviene. Es vital que los papás se comuniquen con sus hijos, pero aun más entre ellos.

Los deberes en casa

El hogar, sitio de convivencia familiar, es también parte importante de la comunicación de pareja. ¿Cómo lograr que sea un lugar en el que se formen gratos recuerdos? ¿Cómo repartir las tareas? Para garantizarles a los hijos un futuro feliz, les debemos dar un presente estable y pleno, que les dé seguridad y que les dé una idea clara del sentido del deber.

Mamá no tiene que hacer todas las tareas de la casa. Y la hija no es la única que debe ayudarla. Manda a tu hijo a barrer, planchar o lavar el baño. Que tu esposo lave los platos después de la cena. Qué tal si en vez de llamar al cerrajero para arreglar la manija de la puerta del baño, papá lo intenta. El hogar debe ser prioridad para todos los que lo habitan. Y ver a papá trabajar en él tan duro como mamá le da a los hijos un gran ejemplo, confianza y le otorgarán valor a las tareas del hogar. Una comunicación fluida entre todos los miembros –a través de algún sistema creado en casa, como post-its en la refrigeradora, por ejemplo- hará saber a cada uno cuál es su obligación en casa y qué les falta reforzar.

Miren al hogar como un negocio, que en vez de darle dinero, le da felicidad a la familia. Por ello vale la pena la inversión de fuerza y tiempo, por parte de todos, en su mantenimiento.

(Adaptado de ‘La comunicación en el matrimonio’ de Gloria Elena Franco Cuartas)

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Historia de un matrimonio

Foto: La Mamá Oca

Un sabio maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que se declaraban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando éste se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio.

El maestro les escuchó con atención y después les relató un testimonio personal:

Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno cuando sufrió un infarto y cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, condujo hasta el hospital mientras su corazón se despedazaba en profunda agonía. Cuando llegó, por desgracia, ella ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. Él pidió a mi hermano teólogo que dijera algunas reflexión sobre la muerte y la eternidad. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió que lo llevasen al cementerio. «Papá» respondimos «¡Son las 11 de la noche! No podemos ir al cementerio ahora!» Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo:- «No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años». Se produjo un momento de respetuoso silencio. No discutimos más.

Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador y, con una linterna llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos:

– «Fueron 55 buenos años…¿saben?, Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así». Hizo una pausa, se limpió la cara y continuó:

– «Ella y yo estuvimos juntos en todo. Alegrías y penas. Cuando nacieron ustedes, cuando me echaron de mi trabajo, cuando ustedes enfermaban. Siempre estuvimos juntos. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de muchos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos y perdonamos nuestras faltas… hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por que?, porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera».

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló:

– «Todo está bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día».

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo y no tiene que ver con el erotismo. Más bien es una comunión de corazones que es posible porque somos imagen de Dios. Es una alianza que va mucho mas allá de los sentidos y es capaz de sufrir y negarse cualquier cosa por el otro».

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle. Ese tipo de amor les superaba en grande. Pero, aunque no tuviesen la valentía de aceptarlo de inmediato, podían presentir que estaban ante el amor verdadero. El maestro les había dado la lección mas importante de sus vidas.

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La generosidad en el matrimonio

Ilustración: La Mamá Oca

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Receta para una buena comunicación en el matrimonio

  • TIEMPO: Dale tiempo al otro, pero de calidad.
  • SALIDAS: Sal con tu pareja con cierta frecuencia.
  • ENGRÍE: No te limites a “sacarla” a la calle. Preocúpate de hacer algo que le guste.
  • PAZ: Evita el ruido de las fiestas o discotecas que no permiten una comunicación relajada y agradable.
  • ESCUCHA: Cuando tu pareja te hable, no te limites a oír. Deja lo que estás haciendo y mírala a los ojos para que se dé cuenta que la estás escuchando.
  • REVIVE: Trata de revivir constantemente la ilusión del primer día.
  • RECOMIENZA: Comienza y recomienza cuando sea necesario. Los errores están para corregirlos.
  • RECUERDA: Recuerda con frecuencia los momentos tan felices que han compartido.
  • CONQUISTA: Conquístala a diario. Arréglate para él/ella.
  • ENAMORATE: Sueña como enamorado, pero ten los pies en la tierra como esposo.
  • PLANEA: Haz planes para el futuro pero que te ayuden a mejorar el presente.
  • CELEBRA: Recuerda las fechas importantes y celébrenlas.
  • BUSCA: Busca la compañía del otro. Hazlo sentir necesario.
  • ADMIRA: Busca su consejo. Pídele ayuda para tus problemas.
  • RESPETA: No critiques a  tu pareja frente a otros, menos cuando no esté presente.
  • SORPRENDE: Sorprende al otro con detalles inesperados: una flor, una noticia agradable, una comida, etc.
  • SALUDA: Busca a tu pareja al llegar a la casa para que sepa que has venido pensando en él/ella.
  • DESPIDETE: Siempre despídete cuando vas a salir.
  • AMABILIDAD: Sé sincero pero no tosco. Hay que ser amable.
  • PRIORIZA: Primero es tu pareja. Luego las amistades.

 Y no te olvides que el amor es el mejor ingrediente.

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