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Los celos infantiles

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Gracias a Sara Tarrés Corominas del blog Mi mamá es psicóloga infantil

La llegada de un nuevo bebé siempre conlleva cambios en una familia, y cuando ya tienes otro hijo, los cambios no son solo para los padres.

El niño mayor, que hasta el momento ha sido el rey de la casa ahora tiene otro papel y es inevitable que, tarde o temprano, acabe apareciendo el llamado Síndrome del príncipe destronado o lo que es lo mismo, la aparición de los celos hacia el nuevo hermanito, que para él o ella es un auténtico extraño, un intruso que le ha robado la atención de su mamá.

Prácticamente todos los niños pasan por una etapa de celos a lo largo de su vida, por eso debemos considerarlos como algo normal, pero también es cierto que depende de nosotros que se incrementen, cronifiquen o, por el contrario, sirvan de ayuda para que los niños aprendan a resolver sus sentimientos negativos, a expresarlos de forma correcta, y para que aprendan también, a afrontar las frustraciones de la vida  (quizás esta sea  su primera frustración de una larga cadena de ellas ) lo que ayudará en su desarrollo emocional.

Pensemos que los celos son un proceso de adaptación y maduración, normal dentro de la evolución de nuestro hijo. A través de los celos expresa sus miedos: miedo a perder el cariño que hasta el momento ha recibido, miedo a dejar de tener protagonismo, miedo a quedar desplazado, miedo a …

 ¿Podemos evitar que aparezcan los celos?

Nada evitará la aparición de los celos. Son un sentimiento lógico, natural e inevitable y por tanto no podemos hacer nada para tratar que no aparezcan, pero sí podemos ayudarle a vivirlos mejor.

 Es bueno que tratemos de entender los sentimientos del niño que siente celos, ya que  son un sentimiento nuevo para él y le resulta muy difícil expresarlos. Cuanto más pequeño sea, más difícil le será entender por qué tiene que querer a ese “intruso” que le “robó” el amor de su mamá.

 La expresión conductual o la forma de reaccionar ante la llegada de un hermano varía de un niño a otro.

  • Algunos de ellos responderán con más rabietas de las que solían hacer, expresando su rabia contra mamá (la causante de este malestar) o pueden volverse más inhibidos.
  • Otros reaccionarán ignorando al hermano.
  • Y muchos es probable que hagan alguna regresión en su modo de hablar, actuar, dormir o en el control de esfínteres.
  • Por esto, los padres y la familia en pleno, debemos ayudarlos a superar estos sentimientos para que aprendan que compartir el amor de sus padres.

Algunas sugerencias para minimizar los celos:

  • Tratar a cada niño como un ser único no como iguales. Cada hijo es único y debemos tratar a cada hijo como un ser individual, por mucho que pensemos que debemos tratarlos de la misma manera, cada uno tiene su forma de ser y sus propias necesidades, y deberemos atenderlas de forma concreta, ajustada a ellos. Si bien la cantidad de amor, tiempo y atención hacia nuestros hijos será la misma, debemos tratarlos como seres individuales, no como iguales.
  • Evitar las comparaciones siempre. Las comparaciones son odiosas dice un dicho y es totalmente cierto. Evitemos dañar su autoestima. No menospreciemos a unos ni vanagloriemos a otros. Cada niño es un ser especial.
  • Pasar tiempo a solas con tus hijos. Busca un momento para cada uno de tus hijos. Haz actividades a solas con tu hijo mayor, para que no se sienta desplazado, para que se sienta querido y atendido.
  • Establecer límites claros. La educación en valores es fundamental para reducir los celos en los niños. Debemos enseñarles que se tienen que respetar mutuamente: los hijos mayores no se deben burlar o aprovecharse de la ingenuidad de los hermanos menores, ni los menores tienen que aprovecharse de su ingenuidad para culpar a los hermanos mayores de sus travesuras.
  • Utilizar cuentos de apoyo. Recordemos la importancia que tienen los cuentos como elemento para ayudar a expresar sentimientos.

Los padres hemos de tener paciencia, puesto que este es un proceso, que dependiendo de la personalidad de cada niño, llevará más o menos tiempo, más o menos problemas. Pero cuando el niño compruebe que no tiene motivos para estar asustado los celos irán remitiendo. 

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

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La vida de los adolescentes en las redes sociales

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Los jóvenes se mantienen ocupados en Internet. Bajan música, videos y películas, entre otras actividades de ocio. Forman partes de juegos en red, de foros o grupos, y conocen gente. También se relacionan con personas que ya conocen, a través de redes sociales como Facebook. Y no podemos negar que muchos de nosotros participamos también activamente en Facebook.

Lo primero que los padres debemos hacer es enseñarles a nuestros hijos a proteger su privacidad. Existe la posibilidad de tener los datos y fotos abiertos y que todo el mundo tenga acceso a ellos en las redes sociales. Hay maneras de restringir el acceso solo a la gente que tus hijos tienen como contactos. Supervisa que los chicos tengan activadas estas opciones.

Uno de los atractivos de Facebook es que les permite a muchos jóvenes sentirse como protagonistas. Ellos forman sus propios perfiles y presentan información de sus vidas, quiénes son sus amigos, con quiénes sale, dónde estudian, qué le gusta, etc. Es un escaparate virtual. En muchos casos, estas redes vienen a suplir las carencias sociales y los complejos de mucha gente, que se crea una identidad virtual en la que se presenta a si mismo no como es en realidad, sino como le gustaría ser.

Otra idea que debes reforzar en tus hijos que participan en redes sociales es cuidar mucho su reputación. Una vez que cuelgas información en Internet, dejó de pertenecerte, así de simple. El ciberespacio es vasto y poderoso y los chicos deben respetar eso. Una foto tonta en la adolescencia, podría afectar su vida profesional en el futuro. Uno nunca sabe y siempre es mejor ser muy cuidadoso.

Sin embargo, las redes sociales también tiene aspectos positivos. Gracias a ellas, tus hijos se pueden relacionar con personas que comparten sus intereses, gente con un perfil parecido. Existen foros en los que la gente conversa sobre temas específicos, tanto para los adolescentes, como para nosotros. Hay grupos de padres cristianos preocupados por la educación de sus hijos, por ejemplo.

Skype es otro ejemplo de las ventajas de estas redes. Conversar con alguien en otro país es gratis. Esto te permite mantenerte en contacto con familiares que viven lejos. El chat del Facebook es también una herramienta muy útil.

En este mundo es casi imposible prohibirle a un adolescente el acceso a Internet y a las redes sociales. Sin embargo, mantén los canales de comunicación bien abiertos con tus hijos sobre el tema y deja las reglas claras. No contactarse con extraños y mucho menos verlos en el mundo real debería ser una de ellas.

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Ayuda a tu hijo adolescente a tener una imagen saludable de su cuerpo

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En la adolescencia es inevitable que los chicos se sientan inseguros sobre sus cuerpos. No creas que solo las chicas. Ambos grupos son víctimas de los medios y sus modelos. Aquí tienes esta lista de tips para que los padres ayuden a sus hijos e hijas a aceptar su imagen y quererse.

1. Sé un buen modelo a seguir

Tu hijo adolescente está observando de cerca tu forma de vida, tus hábitos alimenticios y tus actitudes sobre temas como la apariencia y el peso. Presta atención al ejemplo que estás dando. Mirarte a ti mismo a través de los ojos de tus hijos puede ser un gran motivador para comenzar un programa de ejercicio, seguir una dieta saludable, o apagar el televisor y empezar a moverse.

Si estás constantemente criticando el tamaño de tus caderas o cómo te estás quedando calvo, tu hijo aprenderá a centrarse en sus defectos en vez de sus atributos.

2. Sé positivo

Nunca hagas comentarios negativos sobre el cuerpo de tu hijo. Si tiene sobrepeso, puedes estar seguro de que es consciente de ello. Tus comentarios negativos solo harán que se sienta más desanimado y podría empeorar el problema. En su lugar, felicítalo. Háblale sobre su linda sonrisa, o esa camisa hace que el color de sus ojos resalten.

Cuando aprecias sus capacidades físicas -“gracias por abrir ese frasco” o “¡wow, puedes cargar tanto peso!”-, estás contribuyendo a que tenga una imagen corporal positiva. Ayuda a tu hijo a sacar el máximo provecho de sus atributos mediante el fomento de una buena higiene personal y la postura, hábitos de sueño saludables, y reducción del estrés.

Si tu hijo está sentado en el sillón, pídele que te acompañe a hacer una caminata. Vayan juntos al gimnasio o a correr. Hay estudios que han demostrado de que las adolescentes que hacen deporte tienen una imagen más saludable de su cuerpo y una autoestima más alta que aquellas que no lo hacen. La investigación también ha encontrado que las chicas que participan en deportes tienen menores posibilidades depresión, embarazo adolescente, y otros comportamientos riesgosos.

3. Enséñale sobre los medios de comunicación

No dejes que tu hija sea una víctima de la moda o que tu hijo se vuelva un obsesionado de los músculos. Ayúdalo a desarrollar un saludable escepticismo acerca de las imágenes en las revistas, en la pantalla, y en la web. Asegúrate de que tu hijo entienda que en las publicidades las fotos se manipulan con Photoshop, que los famosos pasan muchas veces por cirugía plástica, tienen estilistas a su cargo, entre otros trucos que componen la industria de la belleza y la cultura de la celebridad.

4. Enfatiza otras cualidades aparte de la apariencia

Apoya a tu hijo a desarrollar talentos y habilidades que no tienen nada que ver con la apariencia, como la música, los deportes, las artes y actividades voluntarias. Muestra interés en sus pasiones y pasatiempos. Reconoce las cosas buenas que te gustan de tu hijo, tales como la forma en que te hace reír, su dedicación a las tareas escolares o cómo cuida a sus hermanos menores. Enfócate en la salud en vez de la apariencia.

Si bien es importante que tu hijo tenga una imagen positiva de su cuerpo, asegúrate de que no vaya demasiado lejos. Por ejemplo, en su búsqueda del abdomen perfecto, tu hijo puede usar suplementos, incluso experimentar con esteroides. Estate atento a los cambios drásticos en los hábitos alimenticios de tu hijo adolescente.

5. Que la buena salud sea un asunto familiar

Toda tu familia estará más sana si evitan la comida rápida, cocinan alimentos nutritivos y se mantienen activos. Si toda la familia participa, tu hijo adolescente se sentirá menos aislado.

En la medida de lo posible, trata de programar una comida regular con toda la familia. Se ha demostrado que cuando comen juntos, se reduce el riesgo de obesidad en los niños, así que empiecen a cenar todos juntos. En lugar de encender el televisor después de la cena, sugiere un paseo familiar. La idea es empezar a practicar poco a poco hábitos saludables.

Fuente: El site médico WebMD.com

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

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Un papa obligó a su hija adolescente a usar una camiseta vergonzosa como castigo

Foto: reddit.com

Foto: reddit.com

Esta foto, que se volvió viral en el Internet, muestra a un adolescente luciendo un polo y una cara nada feliz. A su lado, su papá sonríe. Sucede que la chica llegó a casa más tarde del límite establecido por sus padres y, como consecuencia, su padre la obligó a llevar durante una semana una camiseta que tenía impresa la cara amenazante del papá junto a la frase “Try me”, que significa “ponme a prueba”.

Esta no es la primera vez que un castigo público termina en el Internet o, incluso, en las noticias.

Hace unos meses, una chica de 13 años robó en una tienda y su madre la obligó a usar por unos días un polo verde neón con la frase “Esconde tu dinero, esconde tu ropa. Esconde todo, porque soy una ladrona”. La mamá de la adolescente dijo en una entrevista a la televisión que “si vas a avergonzarme robando, te voy a enseñar lo que es estar avergonzado”.

En noviembre del año pasado, una chica de 15 años en Florida tuvo que pararse en una esquina con mucho tráfico, con una señal que decía “Yo dejo entrar chicos a las 3 am. y le falto el respeto a mis padres y abuelos”. La mamá contó al noticiero local que su hija estaba cada vez más fuera de control, tomando, escapándose y metiendo chicos a la casa, y ella ya había tratado con los castigos tradicionales.

La adolescente aseguró que el castigo la hará pensar dos veces antes de desobedecer a sus papás.

Parece que esta estrategia, la humillación pública, se ha vuelto una tendencia como castigo a hijos adolescentes en EE.UU. La mayoría de padres afirma que ya trató de todo y que en realidad teme que sus hijos se conviertan en criminales.

“No es sólo que humillar a personas, de cualquier edad, es una manera desagradable e irrespetuosa de tratarlos, sino que es contraproducente”, afirmó en una entrevista Alfie Kohn, autor del libro Unconditional Parenting: Moving from Rewards and Punishments to Love and Reason (Paternidad incondicional: Pasar de premios y castigos al amor y la razón). El especialista asegura que los padres solo lograrán un “cumplimiento temporal” de las reglas, no un resultado a largo plazo.

El costo es que los chicos no aprendan las lecciones que deberían. Los niños y adolescentes que son humillados o disciplinados de manera muy dura no aprenden que sus padres son en realidad sus aliados cariñosos, en los que pueden confiar. Aprenden, más bien, que cuando tengan un problema con otra persona, solo necesitan usar el poder para obligar a esta persona a hacer lo que ellos quieran. Y aprenden que la razón para no robar o engañar no es el daño que se le hace a otra gente, sino las consecuencias si son descubiertos.

De acuerdo a Alfie Kohn, “no sorprende que tantos adultos que hacen cosas terribles, muchas veces de niños eran humillados, golpeados o castigados de manera dura”.

(Con información de The Huffington Post)

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El hábito de la lectura en la adolescencia

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A los 13 años, si lo motivaste bien en la lectura durante todos los años previos, tu hijo es ya un experimentado lector. A esa edad no solo querrá leer libros de aventura, sino literatura más reflexiva, con monólogos y grandes descripciones, historias cuyo final no siempre es feliz.

Desde los 13 a más, un chico ya puede leer a Shakespeare, a Platón, a Bradbury, Quevedo y Orwell. Sin embargo, todavía puede interesarle las historias de aventuras, pero más complejas, como las de Sherlock Holmes de Doyle,  Edgar Allan Poe, El señor de los anillos de Tolkien o Dr. Jekyll and Mr. Hyde de Stevenson.

Espiritualidad en la lectura

Si has decidido formar a tus hijos en la fe cristiana, la lectura es un gran vehículo para interiorizar los valores de la religión. Existen libros para las diferentes edades que explican las verdades de la fe. Hay Biblias para niños o biografías de Santos escritas para adolescentes. No se trata de atosigar a nuestros hijos con lectura religiosa, que podría aburrirlo y hasta bloquearlo. Pero dentro de la colección de libros que nuestros hijos leen, es positivo que haya un par de libros que lo fortalezcan en su fe.

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De 8 a 12 años: La edad de oro de la lectura

La lectura entre los 6 y los 7 años

La etapa prelectora: entre los 3 y 5 años

La lectura debe ser un hábito

 

 

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