Archivo de la etiqueta: adolescentes

15 mandamientos de la madre encantadora

padres

Foto: @lamamaoca

1. No gritaré a mis hijos cuando esté molesta. Auque me sienta desesperada, utilizaré un tono de voz firme, pero calmado. Si debo insistir en una orden, lo haré diciendo “por favor” primero.

2. Si no pude controlarme y el grito salió, por lo menos evitaré que sea gutural.

3. Manejaré calmada. Aun así los otros conductores se lo merezcan, evitaré lanzar improperios, sobre todo con los chicos en el carro.

4. No usaré malas palabras. Especialmente para que mis hijos no las repitan (y ahorrarme la vergüenza de que pienses que si el niño lo dice, es porque lo escucha en casa).

5. No dormiré una siesta, sobre todo si los amigos de mis hijos están de visita.

6. No regañaré a los hijos de los demás, que para eso están sus padres. Tampoco defenderé a mis hijos frente a otros niños. Lo mejor es que se arreglen entre iguales.

7. En una fiesta de cumpleaños, no iré tras el relleno de la piñata como desesperada ni obligaré a los otros niños a compartir su botín conmigo. Y menos si mi hijo no muestra interés.

8.No le daré consejos a mis hijos en voz alta en público, ni les hablaré como si yo también fuera un niño delante de otras personas. Las conversaciones con los niños serán discretas, como con los adultos.

9. No usaré el plural cuando hable con mi hijo. No diré “tenemos piojos”, “estamos cansados” o “no hemos ido al baño”.

10. No me enviciaré con el smartphone delante de mi hijo. Y si ya no pude evitarlo, haré el esfuerzo por mantener el hilo de la conversación.

11. No le hablaré a la gente de las proezas de mis hijos, y menos a los que son padres. En general, trataré de no tocar ese tema.

12. No le daré el teléfono para que conteste la llamada a mi hijo que está aprendiendo a hablar. Otras personas no tienen por qué ser víctimas de su balbuceo adorable.

13. Intentaré no criticar a las otras mamás. Y no le pediré a mi hijo que se vaya “a dar un paseo” para poder criticar a mis anchas.

14. Trataré con respeto al profesor, sobre todo en las reuniones con los papás. No le daré la contra ni criticaré sus propuestas. Si algo no me gusta o si tengo dudas sobre mi hijo, las conversaré en privado con el profesor.

15. Me esforzaré en conocer a los compañeros de mis hijos y a sus mamás. Mejor aun si me aprendo los nombres. Si mi memoria es mala, usaré la técnica de asociación de ideas, pero no pondré en juego mi reputación de madre encantadora.

Tomado de Revista Hacer Familia, Edición 219

3 comentarios

Archivado bajo EDUCACION EN VIRTUDES, INTELIGENCIA EMOCIONAL, MATRIMONIO Y FAMILIA, PARA REFLEXIONAR

Un ejemplo de firmeza

Hoy encontré este artículo en www.abc.es que nos habla de cómo a veces cometemos errores en la educación de nuestros hijos pero que siempre hay tiempo de remediarlo. Es cuestión de revisar constantemente nuestro plan educativo y retomar el camino correcto. Me pareció interesante y divertido.

Una madre canadiense gana una huelga en su propia casa

Harta de recoger y limpiar lo que sus hijas adolescentes dejaban sin hacer, Jessica Stilwell se plantó… y logró que reaccionaran

Algunas de las fotos que la madre colgó en su blog

El 1 de octubre Jessica Stilwell declaraba una silenciosa batalla en su hogar. Harta de limpiar, ordenar y recoger todo lo que sus hijas adolescentes dejaban tirado por la casa, había decidido declararse en huelga. Su marido la apoyaba. Iban a ser unos días difíciles, pero el fin lo merecía.

«Primer día de no recoger, ordenar, lavar, limpiar, recordando o regañando», relataba esta madre canadiense en su blog. El matrimonio limpiaba y lavaba solo lo que ellos ensuciaban. «A las 18:00 horas los platos del desayuno y los de la cena aún están en la mesa. El lavavajillas está desbordado, los zapatos y mochilas están en medio del pasillo. Hay calcetines sucios, botellas vacías de Gatorade y kleenex usados detrás de mi sofá». Ella, sentada, se tomaba un vaso de vino mientras una de sus hijas le preguntaba por qué actuaba de forma tan extraña.

Durante el fin de semana se había dado cuenta de que sus hijas, dos mellizas de 13 años y una más pequeña de 10, incumplían con los encargos que tenían desde pequeñas y debía hacerles comprender que «su madre no era su empleada», según explicó a la BBC. «Me di cuenta de que estaba haciendo todo por ellas porque me resultaba más fácil, así que cuando mi esposo volvió de jugar al golf le dije: «Ya está. Mañana empezamos una huelga»».

Con sentido del humor fue relatando en su cuaderno de bitácoras el esfuerzo que le supuso ver cómo el caos se apoderaba de su casa día a día. «He aprendido muchas cosas hoy», escribía el día 2. «Los cereales con leche de una taza comienzan a oler mal mucho antes de lo que cabría esperar» y «si dejas el lavavajillas abierto todo el día con platos sucios, el perro lamerá todo». La mugre se extendió por la casa. Al cuarto día descubrieron algo parecido al queso en un vaso de leche abandonado.

Como las niñas no limpiaban las bolsas en las que acostumbraban a llevar el almuerzo al colegio, tuvieron que utilizar bolsas de plástico de las que se usan para recoger los excrementos del perro, una humillación para ellas.

Una madre canadiense gana una huelga en su propia casa

A los seis días de huelga, las hijas se pelearon entre sí, culpándose unas a otras del estado de la casa. La discusión terminó volviéndose contra los padres. «Su enojo de por qué no había limpiado me hizo reír», señaló Jessica, que acabó explicando a sus hijas los motivos de su huelga. Al final, las tres se disculparon y le dieron las gracias. «Cerré los ojos y me imaginé que acababa de subir el Monte Everest y mientras estaba en la cima de la montaña gritaba «¡Eso es! ¡He ganado!».

Ese mismo día escribía con sorna en su blog: «Odio decepcionar a todos … pero anoche cedieron los tres niños. La huelga ha terminado».

Al término de la experiencia, Jessica Stilwell señalaba que estaba «muy orgullosa» de sus hijas y que le gustaría «darles el mundo entero», pero se había dado cuenta de que «estaba haciéndoles un flaco servicio. Las estaba programando para el fracaso. Me da miedo pensar que estamos educando una generación de jóvenes cuya actitud de vida será ‘y tú, ¿qué estás haciendo para mí?’».

En última entrada en el blog, hace dos días, señalaba que ahora se puede tomar un tiempo para ella: «Mi vida parece estar acomodándose un poco».

Si quieren leer el blog de esta madre, hagan click aquí http://strikingmom.blogspot.ca

Más sobre educación con firmeza, aquí

Deja un comentario

Archivado bajo EDUCACION CON FIRMEZA, EDUCACION EN EL ORDEN, FAMILIA, PUBERTAD Y ADOLESCENCIA

10 trucos para conseguir que los adolescentes duerman sus horas

Imagen

Héctor Barnés – El confidencial 22 de octubre 2012 

Una de las quejas más habituales entre docentes y padres sobre sus hijos, una vez llega la pubertad, es que parecen deambular por la casa o el instituto, les cuesta concentrarse y, en definitiva, parecen estar todo el día dormidos. Sin embargo, lo que muchos no saben es que el cuerpo humano sufre durante la adolescencia una serie de cambios físicos que contribuyen a estos problemas de sueño y que sólo logran superar una vez pasados los veinte años, edad en la que el cuerpo comienza a estabilizarse.

Otra de las razones que se han aducido para explicar estos problemas de sueño es que durante la adolescencia, las  habitaciones de los jóvenes comienzan a llenarse con artefactos tecnológicos como ordenadores, televisores o teléfonos móviles que, como se ha demostrado en repetidas ocasiones, impiden conciliar el sueño correctamente y dejar descansar al cerebro. La necesidad de comunicarse con los amigos, de aprovechar el tiempo al máximo o simplemente la dificultad para darse cuenta de que es hora de parar impiden que los chicos adquieran unos hábitos de sueño saludables.

Y deberían adquirirlos, porque la falta de sueño puede causar serios problemas, en forma de ralentización de crecimiento neuronal, de periodos prolongados de tristeza o incluso de depresión grave, que en algunos casos puede llegar al suicidio, según un estudio publicado este año por el doctor Carskadon.

Pero por muchos que sean los males, es complicado establecer estrategias que realmente motiven a los adolescentes a dormir las horas que les son necesarias, así que, ¿cómo luchar contra esas costumbres? Igual que no podemos detener el tiempo, resulta complicado cambiar el reloj biológico de nuestros hijos. Lo que sí se encuentra en nuestra mano es cambiar sus hábitos y costumbres, algo que puede contribuir de manera positiva a su reposo nocturno. En Snooze… or Lose!, la doctoraHelene A. Emsellem propone diez estrategias diferentes que pueden llevar a cabo los padres para cuidar el sueño de sus descendientes.

–Hay que establecer hábitos que sean respetados por una mayoría de los miembros de la familia. De nada sirve pretender que un chaval de 15 años se vaya a la cama a una hora que le permita dormir el tiempo suficiente si la familia se queda hasta las dos de la mañana viendo la televisión o enganchado al ordenador.

–Es imprescindible preparar por la noche todo lo que los chicos necesitarán el día siguiente (libros, material escolar, comida, ropa, etc.) Eso permitirá tener todo organizado y, por lo tanto, levantarse más tarde y aprovechar el tiempo.

Fija una hora razonable para apagar todos los móviles, ordenadores y distracciones tecnológicas, y que sea al menos media hora antes de ir a la cama. Acostarse inmediatamente después de apagar el ordenador no es buena idea, porque el cerebro todavía no está en la fase que le permite desconectar.

La alimentación ha de ser sana. Y en especial la cena, cuando deben evitarse productos que se digieran mal. Además, es conveniente que trascurran dos horas desde que se toman los alimentos hasta que el adolescente se meta en la cama.

Mejor si no hay siesta. Pero si se produce, es conveniente que sean de no más de media hora. Es tiempo suficiente para que el cuerpo se recupere y no perturbe los ritmos de sueño nocturnos.

–Si tienes problemas para quedarte dormido, que el chico tenga a mano un papel y un bolígrafo para anotar todos los pensamientos que se le pasan por la cabeza.

Nada de cafeína después de las cuatro de la tarde. Una de los problemas principales de muchos adolescentes, en especial en épocas de exámenes, es que se han habituado a confiar en la cafeína para mantenerse despiertos durante el día.

Haz que se levanten de la cama nada más despertarse. Hay que abrir las cortinas y procurar que haya el máximo de luz para que no se queden remoloneando. El día es para hacer cosas, y hay que aprovecharlo desde el principio.

Un ambiente acogedor. Nada de distracciones: luces apagadas, y una atmósfera que incite al descanso es esencial para que la mente entienda que es hora de descansar.

Orienta la actividad diaria hacia el ejercicio. El sedentarismo es una de las causas más habituales de que el sueño no se concilie bien. Sólo cuando hemos tenido el movimiento físico necesario mejoraremos nuestras posibilidades de caer dormidos rápidamente.

Deja un comentario

22 octubre, 2012 · 2:04 pm

Los mensajes tú/yo

@lamamaoca

En el artículo ¿Cómo hablar con nuestros hijos adolescentes?, mencionamos que debemos usar los «mensajes yo» y no los «mensajes tú». En el libro, Comunicación y Familia (EWTN-OGAPY) encontramos unos ejemplos que grafican de manera sencilla la diferencia entre ambos tipos de comunicación.

Técnica de los mensajes (YO)

Los mensajes (YO) facilitan la comprensión entre las personas. Los mensajes (TÚ) suponen echar en cara la falta cometida, culparle directamente, y producen una reacción de defensa que tiende a cortar la comunicación, y no lleva al arrepentimiento. Ejemplo con dos reacciones similares de una madre ante una hija de dieciséis años, que llega tarde a casa.

Los mensajes “YO”

MADRE: me alegro de verte (YO). He estado preocupada por el retraso (YO).

HIJA:  es que el autobús..

MADRE: pensé que podría haberte ocurrido algo (YO).

HIJA: no me paso nada.

MADRE: estaba a punto de telefonear a tu amiga (YO).

MADRE: son las once y te esperaba a las diez (YO).

HIJA: otra vez llegaré a la hora, no te preocupes, mamá. Dame un beso.

La madre ha lanzado cinco mensajes positivos (YO). La hija ha comprendido que ha cometido una falta. Su voluntad no ha sido de rechazo, sino de aceptación y de arrepentimiento real. Si la persona admite su culpa, tenderá a rectificar, y si no rectifica, se deberá probar alguno de los sistemas más tradicionales, todo menos no hacer nada.

Los mensajes “TÚ”

MADRE: has llegado una hora tarde (TÚ).

HIJA: es que tuvimos que…

MADRE: eres una desobediente, siempre haces igual (TÚ).

HIJA: lo hacen todos, nadie vuelve tan pronto.

MADRE: ¡Calla! ¡No me contestes! ¡Hay normas y debes cumplirlas! (TÚ).

HIJA: sí, pero…

MADRE: nada de peros, si lo repites, no saldrás más (TÚ).

Esta conversación  inspira más desconfianza.

Más sobre:

Comunicación y familia

¿Cómo hablar con tu hijo adolescente?

7 características de los que saben escuchar

1 comentario

Archivado bajo COMUNICACIÓN EN LA FAMILIA, PUBERTAD Y ADOLESCENCIA

7 características de los que saben escuchar

2 comentarios

12 octubre, 2012 · 2:46 pm