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10 signos de que tu hijo está muy engreído

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No nos cuesta mucho reconocer a un niño engreído en el salón del Kinder de nuestro hijo, en el parque o en la fiestita infantil. Lo que se nos hace muy difícil es reconocer que nuestro propio pequeño podría ser también demasiado mimado y no lo estamos educando con firmeza. El blog norteamericano para madres LilSugar.com realizó esta lista de indicios para saber si tienes un niño engreído en casa. Esto se aplica para niños de 4 años a más.

1. Hace berrinches… seguido: Esta es la señal más clara. Hace berrinches constantemente, en casa y en público. Es normal que un niño se sienta frustrado, pero no con tanta frecuencia.

2. Nunca está satisfecho: Los niños mimados a menudo no se sienten satisfacción con lo que tienen. Si ven a otra persona con algo en las manos, siempre van a querer eso en vez de lo que ya tienen.

3. No te ayuda: Tu hijo todavía está muy pequeño para realizar labores de la casa, pero incluso esas pequeñas tareas que podría hacer fácilmente, no las realiza. No está dispuesto a ayudar con la limpieza de sus juguetes ni poniéndose sus zapatos.

4. Trata de controlar a los adultos: Los niños engreídos no suelen ver diferencias entre chicos de su edad o adultos. Así que esperan ser escuchados en todo momento, e incluso interrumpen conversaciones.

5. Frecuentemente te hace pasar vergüenza en público: Un desliz aquí y allá es completamente normal, pero cuando el niño avergüenza a sus padres en público con el propósito de llamar la atención, la situación va más allá que un hecho aislado.

6. No comparte: Compartir es un concepto difícil de dominar para los pequeños, pero una vez que el niño alcanza la edad de 4 años, ya debería estar más dispuesto a compartir juguetes o comida con sus amigos y hermanos.

7. Tienes que rogarle: Los padres somos figura de autoridad y debemos ser obedecidos cuando hacemos un pedido a nuestros pequeños. No deberías tener que mendigar a tu hijo para que haga algo que le has pedido.

8. Te ignora: A ningún niño le gusta oír la palabra «no», pero no puede ignorarte cuando hables con él.

9. El niño no puede jugar solo: A los 4 años, un niño debe estar dispuesto y debe poder jugar por su cuenta durante un lapso de tiempo. La necesidad de un padre o un compañero de juegos demuestra demasiada necesidad de atención.

10. Tienes que sobornarlo: Los padres no tendrían por qué sobornar a sus pequeños con dinero, juguetes, golosinas, o similares, con el fin de conseguir que hagan las tareas de todos los días.

Foto: http://www.freedigitalphotos.net

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Gritos y golpes: ¿por qué evitarlos?

Artículo escrito por Sara Tarrés del blog Mi mamá es psicóloga infantil

Por muy denostados que estén los castigos corporales, sabemos que aún existen familias dónde se siguen dando con frecuencia. Cachetes, azotes, gritos, tirones de orejas… Todavía hoy es aún común escuchar«pues una bofetada a tiempo les va muy bien».

¿Quién no ha escuchado esta frase de la boca de alguien cercano?. Yo misma, hablando sobre mis hijos, un día cualquiera, una conocida me soltó esta frase como si nada, como si fuese algo de lo más normal. Le estaba contando algo referente al post de «mi hijo me llama tonta», cuando me dijo: «¡pués yo del bofetón que le doy no me vuelve a llamar eso en la vida!«.

Y es que todavía hoy se acepta con mucha tolerancia el castigo físico o el azote. Los castigos físicos, los humillantes, los gritos y/o el menosprecio verbal son gravemente perjudiciales para nuestros hijos.
Siempre que gritamos o pegamos – levemente, moderadamente, ocasionalmente, raramente, siempre – estamos dedicando un tipo de atención errónea al niño y es un tipo de castigo que no funciona.
Los gritos y las bofetadas no son un buen método nunca enseñan el comportamiento adecuado, sinó justo lo contrario.
Los gritos y bofetadas no educan porqué:
  1. confunden
  2. no enseñan la conducta adecuada
  3. dan a entender que la violencia (física o verbal) es el modo de resolver los conflictos
  4. causan sentimientos de rabia y humillación
  5. bloquean al niño
  6. no ofrecen alternativas
Los gritos y las bofetadas enseñan a :
  1. gritar
  2. pegar
  3. a no dejarse pillar infraganti
  4. a mentir
  5. a tener miedo
  6. a avergonzarse
  7. a pagar el enfado con los demás
Las consecuencias psicológicas de los gritos y bofetadas:
  1. causan daños emocionales en los niños
  2. pérdida de autoestima, ya que se creen que son malos por haber hecho algo mal
  3. Al vivir en un ambiente con crispación y recriminaciones constantes el niño aprenderá a pelearse por todo
  4. Avergonzar al niño continuamente, estamos empujando al niño a aprender a ser tímido
  5. Las críticas generan inseguridad y miedo
  6. El estrés que se respira en este tipo de situaciones provocan que el niño esté irritable
  7. Las persistentes recriminaciones suscitan culpabilidad
Los gritos y los cachetes son la primera experiencia que tienen los niños con la violencia, y los niños aprenden a comportarse violentamente a través del ejemplo de sus padres o adultos cercanos. Difícilmente podremos decirle a un niño «no pegues» o «no grites» cuando se les está pegando o gritando.
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