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Un ejemplo de firmeza

Hoy encontré este artículo en www.abc.es que nos habla de cómo a veces cometemos errores en la educación de nuestros hijos pero que siempre hay tiempo de remediarlo. Es cuestión de revisar constantemente nuestro plan educativo y retomar el camino correcto. Me pareció interesante y divertido.

Una madre canadiense gana una huelga en su propia casa

Harta de recoger y limpiar lo que sus hijas adolescentes dejaban sin hacer, Jessica Stilwell se plantó… y logró que reaccionaran

Algunas de las fotos que la madre colgó en su blog

El 1 de octubre Jessica Stilwell declaraba una silenciosa batalla en su hogar. Harta de limpiar, ordenar y recoger todo lo que sus hijas adolescentes dejaban tirado por la casa, había decidido declararse en huelga. Su marido la apoyaba. Iban a ser unos días difíciles, pero el fin lo merecía.

«Primer día de no recoger, ordenar, lavar, limpiar, recordando o regañando», relataba esta madre canadiense en su blog. El matrimonio limpiaba y lavaba solo lo que ellos ensuciaban. «A las 18:00 horas los platos del desayuno y los de la cena aún están en la mesa. El lavavajillas está desbordado, los zapatos y mochilas están en medio del pasillo. Hay calcetines sucios, botellas vacías de Gatorade y kleenex usados detrás de mi sofá». Ella, sentada, se tomaba un vaso de vino mientras una de sus hijas le preguntaba por qué actuaba de forma tan extraña.

Durante el fin de semana se había dado cuenta de que sus hijas, dos mellizas de 13 años y una más pequeña de 10, incumplían con los encargos que tenían desde pequeñas y debía hacerles comprender que «su madre no era su empleada», según explicó a la BBC. «Me di cuenta de que estaba haciendo todo por ellas porque me resultaba más fácil, así que cuando mi esposo volvió de jugar al golf le dije: «Ya está. Mañana empezamos una huelga»».

Con sentido del humor fue relatando en su cuaderno de bitácoras el esfuerzo que le supuso ver cómo el caos se apoderaba de su casa día a día. «He aprendido muchas cosas hoy», escribía el día 2. «Los cereales con leche de una taza comienzan a oler mal mucho antes de lo que cabría esperar» y «si dejas el lavavajillas abierto todo el día con platos sucios, el perro lamerá todo». La mugre se extendió por la casa. Al cuarto día descubrieron algo parecido al queso en un vaso de leche abandonado.

Como las niñas no limpiaban las bolsas en las que acostumbraban a llevar el almuerzo al colegio, tuvieron que utilizar bolsas de plástico de las que se usan para recoger los excrementos del perro, una humillación para ellas.

Una madre canadiense gana una huelga en su propia casa

A los seis días de huelga, las hijas se pelearon entre sí, culpándose unas a otras del estado de la casa. La discusión terminó volviéndose contra los padres. «Su enojo de por qué no había limpiado me hizo reír», señaló Jessica, que acabó explicando a sus hijas los motivos de su huelga. Al final, las tres se disculparon y le dieron las gracias. «Cerré los ojos y me imaginé que acababa de subir el Monte Everest y mientras estaba en la cima de la montaña gritaba «¡Eso es! ¡He ganado!».

Ese mismo día escribía con sorna en su blog: «Odio decepcionar a todos … pero anoche cedieron los tres niños. La huelga ha terminado».

Al término de la experiencia, Jessica Stilwell señalaba que estaba «muy orgullosa» de sus hijas y que le gustaría «darles el mundo entero», pero se había dado cuenta de que «estaba haciéndoles un flaco servicio. Las estaba programando para el fracaso. Me da miedo pensar que estamos educando una generación de jóvenes cuya actitud de vida será ‘y tú, ¿qué estás haciendo para mí?’».

En última entrada en el blog, hace dos días, señalaba que ahora se puede tomar un tiempo para ella: «Mi vida parece estar acomodándose un poco».

Si quieren leer el blog de esta madre, hagan click aquí http://strikingmom.blogspot.ca

Más sobre educación con firmeza, aquí

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Núcleo vertebrador de la sociedad

Foto: La Mamá Oca

Para que triunfe el mal, basta con que los buenos no hagan nada, afirmó el gran político y estadista Edmund Burke. Mientras las clases dirigentes se dedican a hacer ingeniería social y a aplicar sus principios ideológicos, las gran mayoría de los ciudadanos nos dedicamos a trabajar para sacar adelante a nuestras familias.

La falta de participación ciudadana empobrece a la sociedad y a las personas. Al final la democracia se limita a votar cada cuatro años y poco más, se trata de la corrupción de la democracia y su reducción a la tiranía. En contra de lo que piensan muchas personas, los ciudadanos podemos hacer mucho por mejorar la sociedad.

Empezando por lo más cercano, tenemos que cuidar uno de los cimientos básicos de la sociedad: el matrimonio, empezando por el propio. Enamorándonos cada día de nuestro cónyuge, cuidando los detalles y el trato delicado.

Tenemos que ejercer de padres, sobre todo los varones. Hay que entrar en el hogar pero no como en un refugio sino como en el lugar donde nos esperan quienes más queremos. La familia debe ocupar un lugar muy alto en nuestra cabeza, más que el trabajo y que la propia realización. El amor y las creencias duelen pero dan una felicidad muy profunda y somos en parte responsables directos de la felicidad de los nuestros.

La familia no debe ser el refugio en donde nos encerramos a resguardo de la que está cayendo, sino el ámbito donde se aprende a darse a los demás, a encontrar razones para implicarse en la mejora de la sociedad, a vibrar y transmitir a los hijos los valores propios ayudándoles a descubrir los suyos.

Debemos ocupar el lugar que nos corresponde como primeros educadores. La función del Estado, de la Iglesia y la escuela es posterior al papel de padre; su fin es ayudarnos, nunca suplirnos. Es bueno que podamos elegir escuela, que entremos en ella participando en actos y concretando con el tutor de los hijos aquello en lo que pueden mejorar. No hace falta que ocurra una catástrofe para que un padre visite el colegio de sus hijos.

En esta línea, corresponde a los padres poner los medios para parar todo intento de adoctrinamiento de los hijos negándose con los medios oportunos a que se les impongan principios e ideas morales opuestas a las propias bajo el pretexto de educar ciudadanos. Es este un campo concreto para asociarse con otros padres y ejercer las presiones y medidas convenientes. Las sociedades en las que los ciudadanos son activos y defienden sus derechos son más libres y mejoran con el empeño común.

Como ciudadanos y trabajadores debemos luchar cada día por ser ejemplares, poniendo lo mejor que tenemos a disposición de los demás.

Tenemos que hacer la tradición atractiva, se trata de lo bueno que quedó de lo que fue progreso en su día. Unos buenos cimientos aseguran la calidad de la construcción; la familia es el lugar ideal para recuperar, potenciar y transmitir nuestras raíces familiares a las siguientes generaciones. Ellos tienen derecho a que así sea. En este sentido será útil poner en casa fotos de la familia, de los abuelos, y los bisabuelos, contar anécdotas, frases familiares, fomentar la tertulia familiar diaria. Debemos hacer de nuestro hogar el lugar al que se quiere volver, el lugar más importante de nuestra vida.

Tenemos que transmitir a nuestros hijos ideas por las que dar la vida, la alegría de darse a los demás, la satisfacción del deber cumplido. Ayudarles a adquirir compromisos y llevarlos adelante les apetezca o no, siendo amablemente exigentes.

Tenemos que hacer atractivo el empeño por ser mejores y para eso es necesario, como ya se ha dicho, volver a casa; buscando cada día un momento familiar sacrificando lo que haga falta.

Estamos obligados a ayudar a otros padres para que se formen, para que recuperen la dignidad de la paternidad y la maternidad. Debemos ser familias que ayudan a otras familias, abrir nuestros hogares y medios en los que nos movemos a quienes no saben lo que es una familia, a hijos únicos, a personas solas….. tenemos que enseñar nuevamente a la gente a disfrutar dándose, a sentirse queridos.

Por este camino camino la familia será verdaderamente el núcleo vertebrador de la sociedad civil y haremos del mundo un lugar más libre y humano.

Por Aníbal Cuevas. Tomado de su blog Ser Audaces.

Más sobre familia y matrimonio:

La Familia

El Matrimonio y la vida en pareja

 

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Tips para no ser sobreprotectores

Volvemos a recurrir al libro Educar en libertad y responsabilidad de Pablo Garrido Gil, porque nos da una lista muy buena de criterios concretos aplicables a casos usuales para no ser los papás sobreprotectores.

  • No dramaticemos ante un posible problema que tenga un hijo nuestro. Si lo hacemos, agrandaremos el problema. Lo que los niños buscan siempre en sus padres es seguridad y confianza, y éstas se transmiten no perdiendo la calma.
  • No estemos hablando siempre de ese problema, y menos aún delante del implicado, pues lo que conseguiremos es fijar más su atención en él.
  • Si notamos que nuestro hijo sufre por dicho problema, démosle cariño y comprensión, pero evitemos compadecerle y decirle continuamente “pobrecito mío…”.
  • Si alguna vez hemos de actuar ante un profesor o un compañero de clase, hagámoslo con mucha sutileza y sin que se note demasiado.
  • No le incitemos a defenderse aplicando la violencia. Hay que dar a nuestros hijos otros recursos para que aprendan a defenderse.
  • Enseñemos a nuestros hijos que tienen que perdonar y no guardar rencor a nadie, aunque se hayan portado mal contigo.
  • Si se meten con él porque tiene algún defecto físico, es preciso que le hagamos ver que debe aceptarse a sí mismo y que no por ello debe de animarse. Para eso, hemos de hacerles ver cuáles son sus puntos positivos (tal vez sea un chico muy alegre o muy generoso o muy trabajador, etc.).  también debemos hacerle ver que todos los demás niños tienen también problemas, que a veces son peores que los suyos.
  • Una forma excelente de quitar peso a nuestros propios problemas es fijarnos en las necesidades de los demás y en cómo podemos nosotros ayudarles. En cuanto dejamos de pensar en nosotros mismos, los problemas dejan de tener tanta gravedad. Esta idea debemos transmitírsela razonándoles a su nivel, pero lo antes posible, para que nunca la olviden.
  • Si vemos que no tienen amigos o que lo dejan un poco de lado, es bueno que les hagamos descubrir qué cosas pueden ellos hacer para intentar revertir la situación, por ejemplo:  tener detalles con los demás, intentar ser más comunicativo, invitar a algún niño a casa a jugar, etc.
  • Si vemos que van un poco mal en los estudios, no recurramos inmediatamente a la solución de apuntarles a una academia o de ponerles un profesor particular. Busquemos, primero, la raíz del problema y veamos si somos capaces de solucionarlo entre nosotros. La verdad es que casi siempre podemos arreglar este tipo de problemas, sobre todo si lo cogemos a tiempo. Por experiencia sé que hay bastantes padres que deciden ponerle a su hijo un profesor particular de matemáticas, cuando ese hijo no tiene ningún problema con ellas, sino más bien con el esfuerzo que le exigen. Como casi siempre, se suele tratar de un problema de formación de voluntad más de un problema de índole intelectual. Los chicos se acostumbran a que los padres les arreglen los problemas escolares poniéndole un profesor particular.
  • Si tiene alguna vez deberes escolares que no sabe hacer, ayudémosle a estudiar y que sea capaz de hacerlos él solo, pero, por favor, no les hagan los deberes ni los trabajos a sus hijos. Esto es muy frecuente, y, a veces, algunos profesores tenemos la tentación de poner la nota de algunos trabajos a los padres más que a los niños.

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